«Es además urgentísimo que se renueve en todos, sacerdotes, religiosos y laicos, la conciencia de la absoluta necesidad de la pastoral familiar como parte integrante de la pastoral de la Iglesia, Madre y Maestra. Repito con convencimiento la llamada contenida en la Familiaris consortio: “...cada Iglesia local y, en concreto, cada comunidad parroquial debe tomar una conciencia más viva de la gracia y de la responsabilidad que recibe del Señor, en orden a la promoción de la pastoral familiar. Los planes de pastoral orgánica, a cualquier nivel, no deben prescindir nunca de tomar en consideración la pastoral de la familia” (n. 70).


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16 de mayo de 2015

¡ABRE LOS OJOS! TUS HIJOS ESTÁN SIENDO SOMETIDOS POR LA PORNOGRAFÍA Y LOS VIDEOJUEGOS


El psicólogo Philip Zimbardo, ex presidente de la Asociación Americana de Psicología,-entre varios otros investigadores- argumenta el titular.
En declaraciones a la BBC el conocido psicólogo Philip Zimbardo dijo el pasado 6 de mayo que la pornografía y los juegos de video en línea como "World of Warcraft" han "digitalmente recableado" las mentes de niños y hombres jóvenes.
 Zimbardo ex presidente de la Asociación Americana de Psicología afirma que los cerebros de niños y hombres jóvenes están siendo "digitalmente recableados, sometidos", debido al exceso de videojuegos y el consumo de la pornografía. La califica de "crisis" social emergente que en su opinión los padres y el sector público deben abordar.
 Zimbardo sostuvo ante la BBC que "los jóvenes están fallando -académica, social y afectiva-sexualmente- como nunca antes", debido a que la mezcla de juego excesivo y pornografía genera una dinámica de sometimiento al potenciar el aislamiento del individuo y quiebre con los valores morales que les vinculan con su universo referencial inmediato… familia, relaciones personales, colegio-universidad, entidad religiosa, cultura del propio país.
 "Ellos ven como un relajo o descanso la mezcla de jugar videojuegos con un promedio de dos horas a la semana de pornografía", comentó el profesional; quien avaló sus dichos como resultado de una encuesta a 20.000 personas jóvenes. "Es un nuevo tipo de adicción", agregó Zimbardo.
 Por su experiencia cuando fue presidente de la American Psychological Association y su labor clínica e investigativa posterior, advierte que es una auténtica “crisis social” en ebullición de graves consecuencias y costos. "Se empieza a cambiar la función cerebral... y sucede más en los cerebros de los chicos que en los de las niñas", dijo. "Los cerebros de los muchachos están siendo convertidos a… digitalmente reconectados", precisó.
Por ello animó a los padres y al público en general a reconocer el problema y hacer un seguimiento del consumo digital de sus hijos.
Pero Philip Z. no es el primer experto en advertir sobre los daños que acarrea el consumo de pornografía. Desde Portaluz médicos y otros hombres de ciencia investigadores, junto a líderes religiosos, están dando la voz de alarma desde hace bastante tiempo. A principios de este año, el Dr. David Greenfield, psicólogo, profesor clínico asistente de psiquiatría en la Universidad de Connecticut School de Medicina y director del Centro para Internet y Tecnología del apego comentaba la dramática conclusión de sus estudios… 
 Que la parte del cerebro usada para tomar decisiones, basadas en la moral y los valores, explícitamente comienza a ser apagada por el consumo de pornografía.
 Greenfield puntualizó que la corteza prefrontal -el área donde las decisiones personales se movilizan “a la luz” de la moral y los valores- es esencialmente apagada durante la visualización del porno. Luego, dice, el deseo de ver porno es tan fuerte que reemplaza a cualquier sentimiento o advertencia que alguien previamente podía experimentar.
 En noviembre de 2014 un nuevo estudio estableció que los jóvenes de 18 a 35 años que consumen porno, es poco probable que lleguen al matrimonio. La investigación titulada "¿Es la Pornografía el sustituto del Matrimonio para los hombres jóvenes?", fue llevada a cabo por el profesor de economía y de Finanzas Dr. Michael Malcolm de la Universidad de West Chester, Pennsylvania, y George Naufal de Timberlake
Fuente: Porta Luz

1 de mayo de 2015

UNA EDUCACIÓN DE CALIDAD REQUIERE "EDUCAR LA INTERIORIDAD", ARGUMENTA EL FILÓSOFO FRANCESC TORRALBA

 Para ateos, agnósticos y creyentes

Desafíos que inician en todos los ´centros neurálgicos´de la sociedad que inciden para la educación, son los que propone el intelectual catalán.

La transformación cultural que han padecido la mayoría de los países occidentales europeos y latinoamericanos en la última década, para muchos intelectuales vacía y da la espalda a la historia, tradiciones, costumbres y valores que desde sus orígenes dieron identidad y –gracias a ella- desarrollo integral a los ciudadanos.

Uno de estos pensadores que reflexiona sobre el asunto es el filósofo y teólogo Francesc Torralba, quien en esta entrevista difundida por la plataforma de la diócesis española de Albacete, pone el acento en la importancia de considerar el yo “íntimo y esencial” que caracteriza al ser del hecho humano. Torralba demanda de Occidente este acento en la ideología para ofertar a todos una auténtica educación de calidad.

¿Qué es la interioridad?

La interioridad es esa dimensión de todo ser humano que no percibimos, no podemos tocar, ni ver, pero es lo más esencial que hay en nosotros y lo que define nuestro ser. Es ese conjunto de deseos, recuerdos, emociones… los elementos intangibles que están en nuestro ser y que si no conozco, no conozco al ser humano que tengo delante. En cambio, la exterioridad tiene que ver con el cuerpo, la indumentaria, el peso, la altura, sobre lo corporal que puedo tocar y medir, por eso, lo esencial no sólo es educar la interioridad o la exterioridad, sino educar ambas, porque el ser humano es una unidad que tiene una dimensión exterior y también interior.

Hablamos de la necesidad de educar…, pero en un mundo disperso, que vive mucho la exterioridad y poco la interioridad.

Este es el tema, no es algo nuevo: es verdad que nuestro entorno se caracteriza mucho por la dispersión mental y emocional, la multiplicidad de estímulos, y un educando cada vez más volcado hacia el exterior y menos consciente del océano que hay dentro de sí y de toda la riqueza intangible que hay en su ser: de sus talentos, de su vida interior, de su experiencia trascendente, porque vive muy al balcón, vive muy fuera de sí. Por tanto, la pregunta es cómo ayudarle a darse la vuelta y a descubrir todo ese universo interior que hay en él, para que pueda progresar en el autoconocimiento, determinar qué es lo que quiere hacer en el mundo, cuál es su misión, cuál es su objetivo en esta existencia.

Padres, educadores, profesores, catequistas, todos educando a los niños, niñas, a los jóvenes, pero también es una tarea de los adultos, que a veces también viven en ese mundo exterior y nada interior.

Claro, y el problema está en que uno no puede dar lo que no tiene. Es decir, si el adulto no ha hecho este trabajo de auto introspección, de exploración de sus creencias, deseos, emociones, del móvil fundamental de su existencia, si no ha hecho esta interiorización, muy difícilmente podrá ayudar a sus hijos, a sus nietos, a sus alumnos, a interiorizar, porque nadie puede dar lo que no tiene, y además es que eso es básico: si uno quiere enseñar matemáticas, debe conocer matemáticas; si uno quiere enseñar filosofía, debe conocer filosofía; si uno quiere ayudar a otro a interiorizar, tiene que haber hecho este recorrido para poder dar de la mano al educando y darle a conocer moradas, instancias, dimensiones de su castillo interior que no conoce.

Muchísimos intelectuales han hablado de esto, no es un tema actual, sino de toda la historia humana.

Sí, la verdad que sí. Sería un error pensar que ahora hemos inventado la interioridad o que está de moda la educación en la interioridad. No, de hecho, los grandes filósofos, además de tradiciones religiosas distintas y de opciones filosóficas distintas, distinguen esta doble dimensión: interioridad, exterioridad, y además, nos advierten de que es esencial esta labor de autoconocimiento para poder desarrollar buenas elecciones y para poder dar sentido a la vida. Si sólo nos nutrimos exteriormente, al final no sabemos quiénes somos, viviendo como si fuésemos una especie de recipiente de estímulos, de novedades, de noticias… pero yo soy algo más: yo tengo un yo íntimo, un yo esencial que debo tener que conocer y debo poder proyectar en el mundo y a través de eso, embellecerlo y aportar algo.

¿Y cómo poner en práctica esta educación de la interioridad?

La primera receta básica es la formación continuada, tener la voluntad de conocer una y otra vez más, la condición humana y luego, obviamente, intentar ver en qué espacios educativos es más viable esta educación de la interioridad. No siempre tiene que ser en el aula, en la tutoría, en la clase… puede ser en el campo, o a propósito de un producto audiovisual o de una composición musical. La música es un instrumento de interiorización muy superior a la palabra, porque te conecta con lo más profundo de ti y despierta en ti profundas emociones. Por tanto, formarse continuamente y además tener la habilidad pedagógica para ver qué pretextos tenemos para activar este viaje hacia la interioridad, que es básico para tener un alumno responsable, un ciudadano equilibrado, consciente, que no se deje arrastrar como una veleta por el mundo

24 de abril de 2015

LA AVENTURA DE EDUCAR EN LA FE

Estamos en un tiempo de “urgencia educativa” ¿Cómo afecta esto a la educación en la fe? La educación en la fe se dirige, desde el principio del cristianismo, a introducir en la vida cristiana, a formar personas con “cabeza y corazón” cristianos que actúen y sientan de acuerdo con lo que son y con lo que piensan, para la gloria de Dios y al servicio de los demás.

En nuestro tiempo hay básicamente dos modos de educar en la fe. Un modo es la catequesis (en todas las edades), sobre todo en la parroquia y en la familia, dirigida a iniciar o a profundizar en la vida cristiana. Otro modo es la educación religiosa escolar,que los padres escogen libremente para sus hijos o que se imparte en un nivel superior, en otras instituciones educativas universitarias, diocesanas, etc.; esta formación se dirige a integrar la cultura religiosa con el resto de las materias de un currículo escolar o universitario.

El 27 de septiembre el Papa Francisco se ha reunido en Roma con muchos cientos de catequistas de todo el mundo. Les ha dicho que ”la catequesis es un pilar maestro para la educación de la fe, y hacen falta buenos catequistas”.

 Una de las más bellas aventuras educativas

Después de agradecerles este importante servicio, ha subrayado la belleza de esta tarea: “Aunque a veces pueda ser difícil, se trabaje mucho, con mucho empeño, y no se vean los resultados deseados, educar en la fe es hermoso. Es, quizás, la mejor herencia que podemos dejar: la fe. Educar en la fe, para hacerla crecer. Ayudar a niños, muchachos, jóvenes y adultos a conocer y amar cada vez más al Señor, es una de las más bellas aventuras educativas: se construye la Iglesia”.

No se trata solo de trabajar como catequistas sino en “ser” catequistas, ha añadido. Esto es así porque guiar al encuentro con Jesús solo puede hacerse con las palabras y con la vida, con el testimonio; es decir, con una vida coherente a la propia fe. “Las palabras vienen… pero antes el testimonio: que la gente vea en vuestra vida el Evangelio, que pueda leer el Evangelio”. Y esto requiere amor a Cristo y a las personas; un amor que es un regalo del Señor.

Les ha explicado que este “caminar desde Cristo significa permanecer con Cristo, y desde ahí, salir al encuentro de los demás, abrir nuevos caminos a la fe. 

Permanecer con Cristo

Primero, tener familiaridad con Cristo, permanecer en Él, unidos a Él, en su amor, como pidió en la Última Cena hablando de la vid y los sarmientos; porque solo así podemos dar fruto. El caminar con Cristo, que dura toda la vida, supone una actitud de mirarle y dejarse mirar por el Señor, para sentir lo que es verdad, que está cerca de cada uno y nos ama. Esto puede hacerse hablando con Él en la oración y ante el Sagrario. Lo importante es buscar y tener ese tiempo para el Señor.

 Por eso el Papa pregunta: “¿Hay momentos en los que me pongo en su presencia, en silencio, me dejo mirar por él? ¿Dejo que su fuego inflame mi corazón? Si en nuestros corazones no está el calor de Dios, de su amor, de su ternura, ¿cómo podemos nosotros, pobres pecadores, inflamar el corazón de los demás?

En segundo lugar, caminar con Cristo significa “imitarlo en el salir de sí e ir al encuentro del otro”. Es una experiencia, dice el Papa, que “quien pone a Cristo en el centro de su vida, se descentra. Cuanto más te unes a Jesús y él se convierte en el centro de tu vida, tanto más te hace Él salir de ti mismo, te descentra y te abre a los demás”.

Así es el verdadero dinamismo del amor ya en Dios mismo, que es don de sí, relación, vida que se comunica. “Donde hay verdadera vida en Cristo, hay apertura al otro, hay salida de sí mismo para ir al encuentro del otro en nombre de Cristo”.

 Pues bien, señala el Papa, ésta es la tarea del catequista -y lo mismo podría decirse en general del educador en la fe-: “Salir continuamente de sí por amor, para dar testimonio de Jesús y hablar de Jesús, predicar a Jesús. Esto es importante porque lo hace el Señor: es el mismo Señor quien nos apremia a salir”. 

Salir al encuentro de los demás

Es como el movimiento del corazón con sus dos fases “sístole y diástole” (impulso de la sangre que lleva el oxígeno y entrada de la sangre que primero ha de purificarse): “Unión con Jesús y encuentro con el otro. Son las dos cosas: me uno a Jesús y salgo al encuentro con los otros. Si falta uno de estos dos movimientos, ya no late, no puede vivir”. Recibir para poder dar. Es un intercambio del don: un don recibido y un don transmitido.

Así es la naturaleza del kerigma o anuncio de la fe: “un don que genera la misión, que empuja siempre más allá de uno mismo”. Cuando San Pablo decía “El amor de Cristo nos apremia”, esto –señala el Papa Francisco– puede traducirse también como “nos posee”. Traducido para el catequista: “el amor te atrae y te envía, te atrapa y te entrega a los demás”. Y en esta tensión se mueve el corazón del cristiano, especialmente el corazón del catequista. 

 Por eso el Papa invita al educador a preguntarse si el corazón late así en unión con Jesús y en tensión hacia el encuentro con el otro. “¿Se alimenta en la relación con Él, pero para llevarlo a los demás y no para quedárselo él?

Ir con Él a las "periferias"

En tercer lugar, caminar desde Cristo significa “no tener miedo de ir con El a las periferias” (es decir, más allá de los suburbios, allá donde no hay la seguridad que uno tiene habitualmente en su bienestar, en sus previos esquemas, en el propio grupo). Y En este punto el Papa evoca la figura bíblica de Jonás: un hombre piadoso, con una vida tranquila y ordenada, pero que juzgaba a los demás de manera rígida, inflexible. Cuando el Señor le pide ir a predicar a Nínive, la ciudad pagana, Jonás se resiste y huye.

 La historia de Jonás, dice el Papa, nos enseña a “no tener miedo de salir de nuestros esquemas para seguir a Dios”. Como Él no tiene miedo de ir a las "periferias", y si vamos allí, allí lo encontraremos. Él es siempre fiel y creativo, no está encerrado, no es rígido. Dios nos acoge, sale a nuestro encuentro, nos comprende. También el catequista –el educador cristiano, en realidad todo cristiano, porque todos hemos de interesarnos por formar a otros– hemos de ser fieles y creativos; y para ello hay que saber cambiar.

  “¿Y para qué tengo que cambiar?”, se pregunta el Papa. Y responde: “Para adecuarme a las circunstancias en las que tengo que anunciar el Evangelio. Para permanecer con Dios, hay que saber salir, no tener miedo de salir”.

 Otra cosa –dejarse ganar por el temor, quedarse impasible– sería cobardía y comodidad, ser como “estatuas de museo”, apergaminados y estériles.

 No cerrarse en el propio grupo

 Y aquí retoma el Papa Francisco uno de sus frecuentes argumentos, y vale la pena reproducir entero el párrafo: “Cuando los cristianos nos cerramos en nuestro grupo, en nuestro movimiento, en nuestra parroquia, en nuestro ambiente, nos quedamos cerrados y nos sucede lo que a todo lo que está cerrado; cuando una habitación está cerrada, empieza a oler a humedad. Y si una persona está encerrada en esa habitación, se pone enferma. Cuando un cristiano se cierra en su grupo, en su parroquia, en su movimiento, está encerrado y se pone enfermo. Si un cristiano sale a la calle, a las periferias, puede sucederle lo que a cualquiera que va por la calle: un percance. Muchas veces hemos visto accidentes por las calles. Pero les digo una cosa: prefiero mil veces una Iglesia accidentada, y no una Iglesia enferma. Una Iglesia, un catequista que se atreva a correr el riesgo de salir, y no un catequista que estudie, sepa todo, pero que se quede encerrado siempre: éste está enfermo. Y a veces enfermo de la cabeza…”

Permanecer en Cristo, salir de sí mismo, atreverse a salir a las periferias. Así ve el Papa Francisco la fascinante aventura de ser educador en la fe. 
Ramiro Pellitero
Fuente: Iglesia y Nueva evangelización

iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com

24 de marzo de 2015

LA FAMILIA CRISTIANA, TESTIGO DE AMOR Y EVANGELIZACIÓN

“Para desarrollarse, un niño necesita la dedicación sacrificada e irracional de uno o más adultos que le cuiden y compartan su vida con él. Cuando le preguntaron qué entendía por dedicación irracional, dijo: “Tiene que haber alguien que esté loco por él”. Leer más

28 de enero de 2015

PADRES, HIJOS Y TELÉFONOS MÓVILES


El juez de menores Emilio Calatayud nos habla del uso de los móviles por los menores y del papel que juegan las familias. Una excelente y divertida lección!!.

PONENCIA DE EMILIO CALATAYUD EN CIBERCAMP 2014


Taller sobre ciberacoso de D. Emilio Calatayud, juez de menores, en CyberCamp 2014.
Domingo 7 de diciembre de 2014.