«Es además urgentísimo que se renueve en todos, sacerdotes, religiosos y laicos, la conciencia de la absoluta necesidad de la pastoral familiar como parte integrante de la pastoral de la Iglesia, Madre y Maestra. Repito con convencimiento la llamada contenida en la Familiaris consortio: “...cada Iglesia local y, en concreto, cada comunidad parroquial debe tomar una conciencia más viva de la gracia y de la responsabilidad que recibe del Señor, en orden a la promoción de la pastoral familiar. Los planes de pastoral orgánica, a cualquier nivel, no deben prescindir nunca de tomar en consideración la pastoral de la familia” (n. 70).


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1 de junio de 2016

PALABRA DE VIDA DE MAYO DE 2016.

«Pondrá su morada entre ellos y ellos serán su pueblo, y Él, "Dios-con-ellos”: será su Dios» (Ap 21,3).
Siempre ha sido este el deseo de Dios: poner su morada entre nosotros, su pueblo. Ya las primeras páginas de la Biblia nos lo muestran descendiendo del cielo, paseando por el jardín y conversando con Adán y Eva. ¿No nos creó para esto? ¿Qué desea el que ama sino estar con la persona amada? El libro del Apocalipsis, que escruta el proyecto de Dios sobre la historia, nos da la certeza de que el deseo de Dios se realizará en plenitud.
Él ya comenzó a poner su morada en medio de nosotros cuando vino Jesús, el Emmanuel, el «Dios-con-nosotros». Y ahora que Jesús ha resucitado, su presencia ya no está limitada a un lugar ni a un tiempo: se ha extendido al mundo entero. Con Jesús comenzó la construcción de una nueva comunidad humana muy original, un pueblo compuesto por muchos pueblos. Dios no solo quiere habitar en mi alma, en mi familia y en mi pueblo, sino entre todos los pueblos, llamados a formar un solo pueblo. Por otra parte, la actual movilidad humana está cambiando el mismo concepto de pueblo. En muchos países el pueblo está compuesto ya por muchos pueblos.
Somos muy diferentes por color de piel, cultura y religión. Muchas veces nos miramos con desconfianza, recelo o miedo. Hacemos la guerra unos contra otros. Pero Dios es Padre de todos, nos ama a todos y a cada uno. No quiere habitar con un pueblo -«por supuesto, el nuestro», podríamos pensar- y dejar solos a los demás pueblos. Para Él somos todos hijos e hijas suyos, una única familia.
Así pues, guiados por la Palabra de vida de este mes, ejercitémonos en apreciar la diversidad, en respetar al otro, en mirarlo como una persona que forma parte de mí: yo soy el otro y el otro es yo; el otro vive en mí y yo vivo en el otro. Comenzando por las personas con las que vivo cada día. De este modo podemos hacer sitio a la presencia de Dios entre nosotros. Y Él recompondrá la unidad, salvaguardará la identidad de cada pueblo, creará una nueva «socialidad».
Así lo intuyó Chiara Lubich ya en 1959, en una página de extrema actualidad y de increíble profecía: «El día en que los hombres -pero no en cuanto individuos, sino en cuanto pueblos [...] sean capaces de posponerse a sí mismos, de posponer la idea que tienen de su patria, [...] y esto lo hagan por ese amor recíproco entre los Estados que Dios pide (lo mismo que pide el amor recíproco entre los hermanos), ese día será el comienzo de una nueva era, porque ese día [...] se hará vivo y presente Jesús entre los pueblos [...].
»Éstos son tiempos en los que cada pueblo ha de traspasar sus propias fronteras y mirar más lejos. Ha llegado el momento de amar la patria de los demás como la nuestra. Nuestros ojos tienen que adquirir una nueva pureza. No basta con desapegarnos de nosotros mismos para ser cristianos. Hoy los tiempos exigen al seguidor de Cristo algo más: una conciencia social del cristianismo [...].
»[...] nosotros esperamos que el Señor tenga piedad de este mundo dividido y disperso, de estos pueblos encerrados en su propio cascarón contemplando su belleza -única para ellos- limitada e insatisfactoria, defendiendo con uñas y dientes sus tesoros -incluidos tantos bienes que podrían hacer falta a otros pueblos que se mueren de hambre- y haga caer las barreras y que fluya ininterrumpidamente la caridad entre una tierra y otra, como un torrente de bienes espirituales y materiales.
»Esperemos que el Señor componga un orden nuevo en el mundo: Él, el único capaz de hacer de la humanidad una familia y de cultivar la diversidad entre los pueblos para que en el esplendor de cada uno puesto al servicio de los demás, resplandezca la única luz de vida que embellece la patria terrenal y la convierte en antesala de la Patria eterna».


12 de abril de 2016

SOLO PUEDE LEERSE ASÍ

SOLO PUEDE LEERSE ASÍ

El P. José Granados pide interpretar «Amoris Laetitia» en continuidad doctrinal con todo el Magisterio de la Iglesia

Según ha declarado a Aci Prensa el. P. José Granados, Vicepresidente del Pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios del Matrimonio y la Familia y consultor de la Secretaría del Sínodo de los Obispos, la exhortación apostólica post sinodal Amoris Laetitia del Papa Francisco solo puede leerse en «continuidad doctrinal» y, de haber «dudas o algún párrafo resulta poco claro, la correcta interpretación debe darse de acuerdo a la constante enseñanza de la Iglesia», 

9/04/16 8:46 PM 

(ACI Prensa) «El Papa Francisco ha dicho repetidamente que no quiere cambiar ningún tema doctrinal y esta debe ser la clave para interpretar el documento», dijo a ACI Prensa el P. José Granados, 

«El Papa –prosiguió– muestra que quiere volver a proponer lo que el Sínodo ha dicho, a veces con temas nuevos como la educación y el amor. Al final creo que el documento tiene que leerse en continuidad doctrinal, como debe entenderse la hermenéutica católica».

El teólogo explicó luego que «la exhortación debe interpretarse en continuidad con la Veritatis Splendor de San Juan Pablo II, que tenía como objetivo presentar las enseñanzas morales de la Iglesia».

De hecho, «el mismo Papa Francisco reconoce que hay normas absolutas, por ejemplo en el numeral 245 de la exhortación reitera que ‘Jamás, jamás, jamás tomar el hijo como rehén’».

El P. Granados resaltó que la exhortación pastoral «no puede cambiar normas del Derecho Natural recibido por Cristo, normas que la Iglesia no puede cambiar». La Amoris Laetitia no es la excepción.

De hecho la exhortación cita en una nota a pie de página de ladeclaración del año 2000 del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos sobre «la admisión a la Santa Comunión de los fieles divorciados en nueva unión».

«Esa cita significa que el Papa aprueba ese documento», resalta el P. Granados.

El sacerdote indicó que existen además algunas normas disciplinarias sobre los sacramentos que pueden cambiar, como «por ejemplo el hecho de que un divorciado en nueva unión pueda ser padrino». La exhortación «se refiere explícitamente a estas normas» señalando que «es necesario un discernimiento» al respecto.

Continuidad

En la exhortación, una de las señales de la continuidad con la enseñanza de la Iglesia es la perspectiva positiva de la encíclica Humanae Vitae del Beato Papa Pablo VI.

«Amoris Laetitia quiere reafirmar la enseñanza de la Humanae Vitae. Hay una referencia a la conciencia, pero la conciencia debe estar siempre correctamente formada. Nunca hay oposición entre la conciencia moral y la ley moral».

La exhortación «enfatiza la necesidad de seguir formando las conciencias, para que la gente vea en la Humanae Vitae la única forma verdadera de vivir la sexualidad en la unión conyugal».

El sacerdote recordó que «el 50 aniversario de la Humanae Vitae se celebrará pronto pero pese a eso es una encíclica con una visión concreta del futuro: responde al asunto de la pérdida del sentido de la sexualidad que se inició con la revolución sexual».

El documento del Papa Francisco también contiene un rechazo al aborto, la ideología de género, la eutanasia, y alaba a las familias numerosas.

«Estos asuntos –continuó el P. Granados– son esenciales para expresar una cultura de la familia, la única forma cultural a través de la cual se anuncia el Evangelio de Cristo».

«La fe cristiana no puede vivirse en privado, en la intimidad de una conciencia aislada y subjetiva. Se sitúa en el mundo y en la comunión entre los hombres, donde Dios se manifiesta y abre un camino de plenitud hacia Él», indicó el P. Granados.

Contribuciones originales

El experto teólogo en temas de matrimonio y familia dijo luego que la exhortación del Papa Francisco «presenta algunas contribuciones originales. En el documento podemos avizorar los grandes esfuerzos pastorales del Papa Francisco y su deseo de llevar a Cristo y su proyecto de amor a todas las familias para que puedan vivir la gran vida del Evangelio».

«El texto presenta una renovada propuesta para una educación dirigida a las familias y a una educación sexual-afectiva para el amor, muy necesaria en el camino de preparación para el matrimonio».

Finalmente, dijo el P. Granados, «la exhortación resalta la necesidad de que la Iglesia acompañe a las familias para integrar a todos –incluso a los más alejados– en la gran vocación que Cristo nos enseñó».