«Es además urgentísimo que se renueve en todos, sacerdotes, religiosos y laicos, la conciencia de la absoluta necesidad de la pastoral familiar como parte integrante de la pastoral de la Iglesia, Madre y Maestra. Repito con convencimiento la llamada contenida en la Familiaris consortio: “...cada Iglesia local y, en concreto, cada comunidad parroquial debe tomar una conciencia más viva de la gracia y de la responsabilidad que recibe del Señor, en orden a la promoción de la pastoral familiar. Los planes de pastoral orgánica, a cualquier nivel, no deben prescindir nunca de tomar en consideración la pastoral de la familia” (n. 70).


Mostrando entradas con la etiqueta Pablo VI. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pablo VI. Mostrar todas las entradas

19 de octubre de 2014

PAPA FRANCISCO: ¡GRACIAS A DIOS POR EL SÍNODO Y GRACIAS A PABLO VI!

(RV).- «¡Dar a Dios lo que es de Dios!» «¡Por el don de este Sínodo y por el espíritu constructivo con que todos han colaborado, con el Apóstol Pablo, «damos gracias a Dios por todos ustedes y los tenemos presentes en nuestras oraciones!» y «¡gracias a nuestro querido y amado Papa Pablo VI. Gracias por tu humilde y profético testimonio de amor a Cristo y a su Iglesia!». El Papa Francisco hizo resonar estas palabras en su homilía de la Santa Misa con ocasión de la conclusión del Sínodo extraordinario sobre la familia y de la beatificación Pablo VI. 

«Dar a Dios lo que es de Dios» significa estar dispuesto a hacer su voluntad y dedicarle nuestra vida y colaborar con su Reino de misericordia, de amor y de paz, enfatizó el Obispo de Roma, haciendo hincapié en que en eso reside la verdadera fuerza de los cristianos, «la levadura que fermenta y la sal que da sabor a todo esfuerzo humano contra el pesimismo generalizado que nos ofrece el mundo. En eso reside nuestra esperanza, porque la esperanza en Dios no es una huida de la realidad, no es una coartada: es ponerse manos a la obra para devolver a Dios lo que le pertenece. Por eso, el cristiano mira a la realidad futura, a la realidad de Dios, para vivir plenamente la vida –con los pies bien puestos en la tierra – y responder, con valentía, a los incesantes retos nuevos».

El Papa Bergoglio comenzó su homilía recordando una de las frases más famosas de todo el Evangelio: «Dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios» (Mt 22,21). Jesús responde con esta frase irónica y genial a la provocación de los fariseos que, por decirlo de alguna manera, querían hacerle el examen de religión y ponerlo a prueba. Es una respuesta inmediata que el Señor da a todos aquellos que tienen problemas de conciencia, sobre todo cuando están en juego su conveniencia, sus riquezas, su prestigio, su poder y su fama. Y esto ha sucedido siempre».

«Jesús pone el acento en la segunda parte de la frase: «Y [dar] a Dios lo que es de Dios». Lo cual quiere decir reconocer y creer firmemente –frente a cualquier tipo de poder – que sólo Dios es el Señor del hombre, y no hay ningún otro. Ésta es la novedad perenne que hemos de redescubrir cada día, superando el temor que a menudo nos atenaza ante las sorpresas de Dios. ¡Él no tiene miedo de las novedades!»

«Lo hemos visto en estos días durante el Sínodo extraordinario de los Obispos –“sínodo” quiere decir “caminar juntos”–. Y, de hecho, pastores y laicos de todas las partes del mundo han traído aquí a Roma la voz de sus Iglesias particulares para ayudar a las familias de hoy a seguir el camino del Evangelio, con la mirada fija en Jesús. Ha sido una gran experiencia, en la que hemos vivido la sinodalidad y la colegialidad, y hemos sentido la fuerza del Espíritu Santo que guía y renueva sin cesar a la Iglesia, llamada, con premura, a hacerse cargo de las heridas abiertas y a devolver la esperanza a tantas personas que la han perdido».

16 de octubre de 2014

PABLO VI: EL PAPA INCOMPRENDIDO

Documental sobre Pablo VI con motivo de su beatificación
Con motivo de la beatificación de Pablo VI, Goya Producciones ha lanzado este jueves un impactante documental que permitirá redescubrir la figura del Pontífice lombardo. A él se debe, entre otras cosas, la encíclica Humanae Vitae sobre la regulación de la natalidad. Este es un tema clave del Sínodo sobre la familia que se celebra estos días en Roma, y que culminará con la beatificación de Pablo VI el próximo 19 de octubre. 
El documental, único en su género y de una hora de duración, muestra la intensa vida de Juan Bautista Montini, marcada a fuego por las más dramáticas convulsiones del siglo XX: desde sus enfrentamientos juveniles con el fascismo,y la guerra mundial junto a Pío XII, pasando por los principales episodios de su pontificado. Tras la muerte de Juan XXIII, al papa Montini le tocó concluir el Concilio Vaticano II y gobernar la Iglesia postconciliar. 
Pablo VI fue el primer Vicario de Cristo que viajó a África, América, Oceanía y Asia. También fue el primero en visitar Tierra Santa y el primero en hablar en las Naciones Unidas. Fue un papa social, dialogante, ecuménico, piadoso... Dejó muy clara la orientación de lo que sería la Nueva Evangelización cuando proclamó, contundente: "La Iglesia existe para evangelizar".
Este documental muestra imágenes hasta ahora inéditas en España, como el atentado que sufrió en Filipinas, el ataque a la Piedad de Miguel Ángel y su denuncia de la acción del diablo en la Iglesia. La versión española del largo film de la RAI redescubre a un pontífice cuya vida heroica le lleva ahora a los altares en la estela de dos grandes santos: Juan XXIII y Juan Pablo II.
Para más información: http://www.goyaproducciones.com


27 de julio de 2014

FRANCISCO: LOS OBISPOS DEBEMOS DAR EJEMPLO DE LA UNIDAD EN LA IGLESIA

En la conversación con el clero de Caserta, el Papa habla de unidad entre obispos, religiosidad popular, indica cómo ser un sacerdote del tercer milenio y explica los fundamentos del sacerdote diocesano.
Francisco visitó este sábado, 26 de julio, la ciudad italiana de Caserta, y antes de celebrar la eucaristía en la plaza acompañado por una gran multitud de fieles, tuvo ocasión de reunirse con los sacerdotes de la diócesis. A ellos les reconoción que se sentía un poco "culpable" por haber creado tantos problemas en el día de la fiesta patronal. "Yo no lo sabía. Y cuando llamé al obispo para decirle que quería venir a hacer una visita privada, aquí, a un amigo, el pastor Traettino, él me dijo: '¡Ah, justo el día de la fiesta patronal!' Y en seguida pensé: 'Al día siguiente aparecerá en todos los periódicos: en la fiesta patronal de Caserta el Papa ha ido a ver a los protestantes'. Bonito título ¿eh? Y así lo hemos preparado, un poco deprisa, pero, me ha ayudado mucho el obispo, y también la gente de la Secretaria de Estado. He dicho al sustituto, cuando le he llamado: 'Pero, por favor, quítame la cuerda del cuello'. Y lo ha hecho bien".
En el encuentro que mantuvo con los sacerdotes, el Santo Padre respondió a cuatro preguntas que le hicieron los allí presentes. El Pontífice habló sobre la importancia de la unidad entre los obispos, sobre la piedad popular, dio las claves para ser un sacerdote del tercer milenio y cómo vivir como sacerdote diocesano.
El primero en preguntar fue el vicario general de Caserta, quien reconoció el bien que el Santo Padre está haciendo con sus palabras en relación a la conversión espiritual, íntima y personal. Pero, el vicario le pidió una intervención sobre cuestiones más prácticas. De este modo, el vicario explicó que la diócesis de Caserta tiene "fronteras absurdas", municipios que están divididos a mitad con otras diócesis. Por eso, el vicario pregunta cómo se pueden poner de acuerdo los obispos para resolver estas situaciones.
Francisco explicó que los obispos no pueden hablar mal unos de otros, porque "esto rompe precisamente la unidad de la Iglesia. Esto no es de Dios". Y añade "nosotros, los obispos, debemos dar el ejemplo de la unidad que Jesús ha pedido al Padre para la Iglesia". Por esto, el Papa propone "decir las cosas a la cara". Yo prefiero -ha manifestado el Santo Padre- que se griten cuatro cosas de esas fuertes y después se abracen y no que se hable a escondidas uno de otro. En la unidad de la Iglesia es importante la unidad entre los obispos, afirmó. El Pontífice puso como ejemplo otra diócesis -no italiana- en la que se rehicieron los límites por la ubicación del tesoro de la catedral y están en conflicto en los tribunales desde hace más de 40 años. "Por dinero: ¡esto no se entiende! ¡Es aquí donde el diablo festeja! Es él quien gana", advirtió. Finalmente, el Papa observó que el Espíritu Santo ha querido que en la Iglesia haya variedad de carismas, "unidad en la diversidad de cada uno, sin que ninguno pierda la propia personalidad", subrayó.
La siguiente pregunta, realizada por un párroco, fue sobre la piedad popular. "¿Qué sugerencia puede darnos para una pastoral que sin mortificar la piedad popular, pueda relanzar el primado del Evangelio?" Y para hablar de piedad popular, Francisco mencionó lo que Pablo VI describía en Evangelii Nuntiandi, donde decía que a veces la piedad popular debe ser también evangelizada.
La verdadera piedad popular -afirmó el Papa- nace de ese sensus fidei del que habla este documento conciliar y guía en la devoción de los santos, de la Virgen, también con expresiones folklóricas en el buen sentido de la palabra. A propósito, Francisco hizo referencia a los jóvenes. "Los jóvenes realmente quieren este protagonismo misionero y aprenden de aquí a vivir una forma de piedad que se puede también decir piedad popular: el apostolado misionero de los jóvenes tiene algo de la piedad popular", afirmó. Por otro lado, el Pontífice observó que los confesionarios de los Santuarios "son un lugar de renovación para nosotros, sacerdotes y obispos. Son un curso de actualización espiritual, por el contacto con la piedad popular".
En una tercera pregunta, Francisco propone caminos, fantasiosos y creativos para los sacerdotes del tercer milenio. Para ser creativos no hay otro camino que la oración, afirmó el Papa. "Un obispo que no reza, un sacerdote que no reza, ha cerrado la puerta, ha cerrado la puerta de la creatividad. Es precisamente en la oración cuando el Espíritu te hace sentir una cosa, viene el diablo y te hace sentir otra; pero en la oración está la condición para ir adelante", explicó. La Iglesia sin oración se convierte en una ONG, advirtió el Santo Padre. Del mismo modo, reconoció que muchas veces la creatividad te lleva a la cruz, pero "cuando viene de la oración, da fruto". Y así, el Papa recordó que es importante la doble trascendencia: hacia Dios y hacia el prójimo.
Y junto con la creatividad y la trascendencia, Francisco habló de la cercanía. "No asustarse de nada. Ser cercano. El hombre de Dios no se asusta", subrayó. Y esta cercanía, observó, "se trata de cercanía a una cultura, cercanía a las personas, a su forma de pensar, a sus dolores, a sus resentimientos". Y junto a estas recomendaciones, el Pontífice habló de diálogo: "para dialogar son necesarias dos cosas: la propia identidad como punto de partida y la empatía con los otros". De este modo, habló también del proselitismo haciendo referencia a las palabras del papa Benedicto XVI: "la Iglesia no crece por proselitismo, sino por atracción". Esta atracción -añadió el Papa- es esta empatía humana que después es guiada por el Espíritu Santo.
Por tanto, quiso resumir Francisco, el perfil del sacerdote de este siglo tan secularizado es "un hombre de creatividad, que sigue el mandamiento de Dios -'crear las cosas'-, un hombre de transcendencia, tanto con Dios en la oración, como con los otros, siempre: un hombre de cercanía que se acerca a la gente. Alejar a la gente no es sacerdotal y de esta actitud la gente a veces se cansa, y aún así viene igualmente donde nosotros. Pero quien acoge a la gente y está cerca de ellos, dialoga con ellos, lo hace porque se siente seguro de la propia identidad, que lo empuja a tener un corazón abierto a la empatía".
La última pregunta para el Obispo de Roma fue sobre cuál es "el fundamento de una espiritualidad del sacerdote diocesano". Al respecto, el Santo Padre explicó que el sacerdote debe tener contemplación, una capacidad de contemplación tanto hacia Dios como hacia los hombres. Pero, especifica, el centro de la espiritualidad del sacerdote diocesano está en la "diocesanidad". La espiritualidad de un religioso es la capacidad de abrirse a los otros en la comunidad. Sin embargo, la espiritualidad del sacerdote diocesano es abrirse a la diocesanidad. A propósito, Francisco añadió "y vosotros -religiosos que trabajáis en parroquia tenéis que hacer las dos cosas, por esto el dicasterio de obispos y el dicasterio de la vida consagrada están trabajando en una nueva versión de la Mutuae relationes, porque el religioso tiene las dos pertenencias".
Volviendo a la diocesanidad, el Santo Padre indicó que significa tener "relación con el obispo y relación con los otros sacerdotes". La relación con el obispo es importante, es necesaria. Un sacerdote diocesano no puede estar desligado del obispo, observó el Papa.
Algo que no es fácil, reconoció Francisco. "Ponerse de acuerdo con el obispo no siempre es fácil, porque uno piensa de una manera, otro piensa de otra, ¡pero se puede discutir... y que se discuta! ¿Y se puede hacer con voz fuerte? ¡Que se haga! Cuántas veces un hijo discute con su padre y al final permanecen siempre padre e hijo", explicó el Papa. Asimismo, pidió tener la humildad de aceptar una corrección.
El enemigo de estas dos relaciones son los chismorreos. "Los chismorreos son el enemigo más fuerte de la diocesanidad, es decir, de la espiritualidad", advirtió.
Por otro lado, indicó que la alegría es el signo de que estas dos relaciones van bien. Y añadió: "así como la amargura es el signo de que no hay una verdadera espiritualidad diocesana". "Uno puede enfadarse, es también sano enfadarse una vez. Pero el estado de enfado no es del Señor y lleva a la tristeza y a la discusión", concluyó el  Santo Padre.
Ciudad del Vaticano, 27 de julio de 2014 (Zenit.orgRocío Lancho García 

25 de julio de 2014

LOS ESPOSOS SON COLABORADORES LIBRES Y RESPONSABLES DE DIOS CREADOR EN LA TRANSMISIÓN DE LA VIDA

(RV).- Este 25 de julio se cumplen 46 años de la promulgación de la Encíclica “Humanae vitae” del Papa Pablo VI, dirigida a los patriarcas, arzobispos, obispos, al clero y a los fieles del orbe católico así como a todos los hombres de buena voluntad, sobre la regulación de la natalidad según la doctrina de la Iglesia acerca del amor humano. 



“El gravísimo deber de transmitir la vida humana ha sido siempre para los esposos, colaboradores libres y responsables de Dios Creador, fuente de grandes alegrías aunque algunas veces acompañadas de no pocas dificultades y angustias”. Con estas palabras que se leen en el primer punto de esta carta encíclica, el Papa Pablo VI escribía que “en todos los tiempos el cumplimiento de este deber ha planteado serios problemas en la conciencia de los cónyuges, pero con la actual transformación de la sociedad se han verificado unos cambios tales que han hecho surgir nuevas cuestiones que la Iglesia no podía ignorar por tratarse de una materia relacionada tan de cerca con la vida y la felicidad de los hombres”.



Entre las directivas pastorales de este importante documento del magisterio de los Papas se destaca que los esposos cristianos, dóciles a su voz, deben recordar que su vocación cristiana, iniciada en el bautismo, se ha especificado y fortalecido ulteriormente con el sacramento del matrimonio. Por lo mismo los cónyuges son corroborados y como consagrados para cumplir fielmente los propios deberes, para realizar su vocación hasta la perfección y para dar un testimonio, propio de ellos, delante del mundo. A ellos ha confiado el Señor la misión de hacer visible ante los hombres la santidad y la suavidad de la ley que une el amor mutuo de los esposos con su cooperación al amor de Dios, autor de la vida humana.


Mientras en el llamamiento final se lee que “es grande la obra” de la educación, del progreso y del amor a la cual el Papa Pablo VI llamaba en la fiesta del apóstol Santiago del año 1968, fundamentándose en la doctrina de la Iglesia, de la cual el Sucesor de Pedro es, con sus hermanos en el episcopado, depositario e intérprete. Obra grande de verdad, estamos convencidos de ello, tanto para el mundo como para la Iglesia, ya que el hombre no puede hallar la verdadera felicidad, a la que aspira con todo su ser, más que en el respeto de las leyes grabadas por Dios en su naturaleza y que debe observar con inteligencia y amor. 

De ahí la invocación del Papa Montini sobre esta tarea y en particular sobre los esposos, de la abundancia de las gracias del Dios de santidad y de misericordia, en prenda de las cuales otorgaba su bendición apostólica.