«Es además urgentísimo que se renueve en todos, sacerdotes, religiosos y laicos, la conciencia de la absoluta necesidad de la pastoral familiar como parte integrante de la pastoral de la Iglesia, Madre y Maestra. Repito con convencimiento la llamada contenida en la Familiaris consortio: “...cada Iglesia local y, en concreto, cada comunidad parroquial debe tomar una conciencia más viva de la gracia y de la responsabilidad que recibe del Señor, en orden a la promoción de la pastoral familiar. Los planes de pastoral orgánica, a cualquier nivel, no deben prescindir nunca de tomar en consideración la pastoral de la familia” (n. 70).


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6 de octubre de 2016

LOS 7 SECRETOS DE UN AMOR DURADERO

¿Es posible un amor para toda la vida? ¿Es posible ese ideal que reside en el fondo del corazón de mujeres y hombres? Si nos atenemos a lo que nos presentan las series televisivas o las películas, lo normal son los ligues de una noche o de una temporada, el miedo al compromiso, la frivolidad... Pero también tenemos la experiencia de que muchos consiguen un amor duradero. ¿Cuál es el secreto?
El amor duradero es posible y es aquel que al cabo de los años sigue renovándose, por eso es necesario esforzarse en los detalles para superar las vicisitudes de toda una vida.
Los siete secretos de un amor para toda la vida
1.               Busca siempre el segundo lugar

"Poner al otro por encima de uno mismo". Muchas de las parejas que no prosperan lo hacen por no vivir este principio. El egoísmo no funciona en un noviazgo ni en un matrimonio. A menudo, las parejas son más egoístas entre sí que con sus amigos. Se preocupan por estar al tanto de los éxitos y los acontecimientos de sus amigos, por buscar áreas de interés común, y ceder para evitar romper una amistad... Y, sin embargo, no ponen la misma energía cuando se trata de la relación con el otro.
Las mejores relaciones son aquellas en las que rige el principio de "dar en lugar de recibir", donde los novios colocan las necesidades, aspiraciones, esperanzas y sueños de su pareja por delante de los propios. Si uno de los dos pone en práctica este principio con constancia, es altamente probable que el otro responda de manera recíproca y espontánea con el mismo amor, cariño, entrega y consideración.
2.   Sé generoso en tus halagos
Al menos una vez al día, busca algo positivo que decir a tu pareja. Siempre puedes encontrar algo admirable y digno de ser alabado. Piensa en estas cosas, pon atención a lo largo del día. Para asegurar un amor para toda la vida, debes ser el "fan número uno" de tu pareja.
Samuel Johnson escribió en el s. XVIII: "El aplauso de un solo ser humano tiene grandes consecuencias en la vida de una persona". Algunos psicólogos afirman que para que el amor de la pareja se mantenga fresco, se precisan al menos cinco comentarios o actuaciones positivas por cada una negativa, para contrarrestar su efecto. Así recomiendan todos los piropos, sonrisas y manifestaciones de ternura posibles, al tiempo que advierten contra la crítica, el rencor y las actitudes defensivas.
Así pues, halaga a tu pareja por todo aquello que es admirable en él/ella. Si es honrado/a, dile cuánto te agrada que lo sea; si es fiel, explícale lo maravilloso que es poder contar siempre con él/ella; si es dependiente o inseguro/a, dile lo bien que te sientes pudiendo apoyarle; y si está muy seguro/a de sí mismo/a, puedes expresar la seguridad que esa virtud te aporta también a ti.
3.   En tiempos de crisis, sed uno solo
Nada une más que permanecer unidos en tiempos de crisis. El psicólogo Paul Pearsall, autor de Laws of Lasting Love, describe cómo la fortaleza de su esposa, siempre a su lado durante el tiempo en que se enfrentó a un terrible cáncer, le ayudó a superar los fatalistas pronósticos de sus doctores. Pearsall relata cómo su mujer le agarró con fuerza y le llevó de un médico a otro hasta que dieron con uno que pudo salvar su vida: "Éramos uno solo; nos movíamos a un tiempo, con la esperanza de encontrar un doctor que no confundiera el diagnóstico con un veredicto. Nunca habría podido buscar mi curación por mí mismo".
4.   Pasad mucho tiempo juntos
Es un mito que las parejas felices han de llevar vidas, intereses y actividades independientes. Para escribir su libro Lucky in Love" la psicóloga Catherine Johnson entrevistó matrimonios de todos los Estados Unidos que llevan casados entre 7 y 55 años. Más de la mitad describieron su matrimonio como "muy feliz".
Johnson se dio cuenta de que una característica común a todas las parejas felices era que pasaban bastante tiempo juntos, a pesar de no compartir los mismos intereses. En su opinión, la idea de que "es esencial mantener identidades separadas" es errónea. Estas parejas supieron encontrar una "identidad compartida". A lo largo del tiempo, habían dejado de sentirse "individuos" y se sentían "casados", unidos en lo más profundo de su corazón. Si este proceso no se da, la pareja tendrá problemas.
5.   Cree siempre lo mejor, y no lo peor, de él o ella
Seguramente habremos oído el famoso pasaje de san Pablo que termina con la frase: "El amor todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta". Éstas son las pautas para creer siempre lo mejor del otro.
Lamentablemente, muchas parejas despojan a su relación de toda alegría, esperanza y amor, simplemente porque olvidan los aspectos positivos de su pareja y ven sólo lo negativo. Y esto tiene terribles consecuencias. El escritor John Powell indica acertadamente: "Son las actitudes las que hacen que una misma experiencia sea agradable o dolorosa". En una relación de pareja también sucede así: es necesario mantener una actitud positiva, educando los ojos y la mente para encontrar lo positivo que tiene incluso el rasgo que menos agradable nos resulta.
6.   Expresa tu amor frecuentemente y con creatividad
"Hola, cariño. Sólo te escribo esta notita para que sepas cuánto te quiero y te echo de menos. ¡Date prisa en volver!".
Esta persona sonríe cada vez que lee ese papelito doblado que ha guardado durante meses en su bolso. Durante sus pocos años de matrimonio, se ha visto obligada a viajar mucho por su trabajo. Cuando llega a un hotel, se siente sola y desanimada. Pero su marido lo sabe y ha logrado suavizar esos sentimientos mostrándole su amor de mil maneras distintas. Ella sonríe y se ilumina su expresión cuando recuerda sus divertidos detalles: cartas escondidas en su maleta, postales, poesías, regalitos, fotos y hasta galletas, su chocolate favorito o unos caramelos... "Me siento como en casa cuando descubro sus detalles: todo me recuerda cuánto me quiere, y me ayuda a seguir adelante a pesar de echarle tanto de menos".
Piensa tú también en qué forma especial e inesperada puedes sorprender a tu pareja, recordándole que es lo más importante de tu vida.
7.   Haz de vuestra relación tu prioridad
La psicóloga Judith Wallerstein, en un estudio sobre 50 matrimonios felices, destaca que todos ellos declararon que construir un matrimonio sólido y duradero había sido el compromiso más importante de toda su vida de adultos. Es un gran consejo para asegurar un amor para toda la vida.


27 de julio de 2016

25 SENCILLAS MANERAS DE MOSTRARLE A TU MUJER QUE LA AMAS DE VERDAD



El escritor Sam Guzman, editor del original portal The catholic gentleman, ha escrito un interesante artículo que ha sido traducido por Aleteia sobre el amor en el matrimonio y cómo hay que cultivarlo todos los días. Sam propone 25 acciones para mostrarle que amas a tu mujer... pero tranquilos, en pocos días Religión en Libertad publicará los 25 gestos que recomendamos que las mujeres puedan dedicar a sus maridos.

25 maneras de mostrarle a tu mujer que la amas 
En la universidad, conocí a una pareja de personas mayores que sentían un gran afecto por mí y me invitaban a menudo a cenar. Aunque eran perfectamente agradables conmigo, eran increíblemente hostiles el uno con el otro. Todas sus conversaciones terminaban en riñas y a menudo se dirigían al otro usando duras palabras y acerbas críticas.

Nunca supe la historia de esta pareja ni las razones de su acritud, pero puedo afirmar que no son los únicos que se comportan de esta manera hoy en día.

El divorcio se eleva casi al 50% en EE UU
El matrimonio está en crisis y la tasa de divorcio ya se eleva a casi el 50% de las uniones. A pesar de que la Iglesia siempre ha defendido la indisolubilidad del matrimonio, los católicos se divorcian tanto como las otras parejas. Así es la triste realidad.

Las causas de la crisis del matrimonio son numerosas, pero las soluciones para ponerle remedio, no obstante, son sencillas. Los que estamos llamados a la vocación del matrimonio, debemos amar a nuestras esposas.

No podemos cambiar el matrimonio de los demás, pero sí podemos cambiar el nuestro. En vista de tantísimas rupturas conyugales, nuestros matrimonios católicos deberían convertirse en testimonio profético de una vida dichosa, de amor y fidelidad.

Hay cientos de maneras de decirle a tu esposa que la amas, pero para empezar, aquí tienes 25:

1.- Escúchala y presta siempre atención a lo que te quiera explicar.

2.- Muéstrate afectuoso físicamente, pero no con un afecto puramente sexual.

3.- Sorpréndela con flores.

4.- Llévala a cenar (sin los niños).

5.- Cómprale un libro que sepas que tiene ganas de leer (o al menos reflexiona sobre qué le gustaría leer).

6.- Escríbele pequeñas palabras de amor (una vez al día, mínimo).

7.- Adelántate, no le des oportunidad a que friegue los platos.

8.- Haz algo de la lista de tareas que te ha confiado.

9.- Si tenéis un bebé, cambia los pañales (linimento oleocalcáreo, algodón, pañal nuevo y listo).

10.- Deja que salga con sus amigos y amigas mientras cuidas de los niños.

11.- Sostenle la puerta al pasar.

12.- Reza con ella y por ella.

13.- Pídele perdón cuando la hayas ofendido.

14.- Perdónala siempre y nunca guardes rencor.

15.- Pídele consejo.

16.- Conoces los temas que la irritan, así que evítalos.

17.- Acompáñala a hacer la compra, a correr… a lo que quiera.

18.- Ayuna por ella.

19.- Compréndela y confórtala, disipa sus temores.

20.- Háblale de tu forma de ver la vida.

21.- Hazle cumplidos.

22.- Bésala en público y delante de los niños.

23.- Cógela de la mano.

24.- Renuncia a algo que querrías hacer en favor de algo que ella querría hacer.

25.- No la critiques… ¡dedícale elogios!

Resumiendo, quiérela como el primer día.

En otro tiempo, tu principal preocupación fue la de conquistar el corazón de tu mujer y de darle pruebas de tu afecto. ¿Te acuerdas? Muchos hombres dejan de esforzarse después del intercambio de consentimientos. Algo así no puede durar mucho.

Tu misión, como marido católico, es estudiar a tu mujer a lo largo de toda vuestra vida juntos. Estudiarla para conocer mejor sus esperanzas y sueños, sus miedos y preocupaciones.

¿Cuáles son sus gustos? ¿Qué cosas detesta? ¿Qué es más probable que la haga feliz?¿Cuál es su lenguaje del amor? ¡Aprende qué es lo que embelesa su corazón y actúa!
Señores, el matrimonio es un sacramento, igual que la confesión y la Eucaristía.

El crecimiento en el matrimonio...
Un buen matrimonio puede hacernos crecer en nuestra vida espiritual y en nuestras gracias. ¿No es maravilloso? Y sin embargo, muchos de entre nosotros descuidan a sus esposas, mantienen una actitud irrespetuosa hacia ellas y las consideran un fastidio, algo nocivo, o peor, un enemigo. Qué triste…

Los santos nos dicen que podemos obtener más de los sacramentos si los recibimos con una buena disposición. Cuanto mejor preparados estén nuestros corazones, más gracias recibiremos.

Los que estamos llamados a vivir el sacramento del matrimonio, ¿por qué descuidamos tan a menudo nuestro matrimonio e ignoramos a nuestras esposas? Vuestra mujer es un signo sacramental para vosotros. Tratadla como tal.

17 de enero de 2015

LA HERMOSA VERDAD SOBRE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

En mis últimas columnas para The Tidings y AngelusNews.com, he estado meditando acerca del matrimonio y la familia, para ayudarnos a todos a orar y a prepararnos para el importante Sínodo de los Obispos que se reunirá en unas cuantas semanas.
El Papa Francisco convocó este sínodo porque se da cuenta de que en nuestros tiempos, la familia está pasando momentos muy difíciles.
Vemos las mismas señales por todas partes en la sociedad contemporánea. Nuestro mundo está perdiendo el sentido de la razón de ser del matrimonio y la familia.
Este es uno de los importantes temas de discusión en nuestro tiempo, porque el matrimonio y la familia son los cimientos de la sociedad y de la cultura.
A la Iglesia se le ha confiado la hermosa verdad de lo que es el matrimonio y la familia. Y nuestro mundo necesita escuchar esta “buena noticia”.
El plan de Dios para el matrimonio y la familia está inscrito en el orden natural de la creación.
En la creación de Dios, hay algo único, hermoso y sagrado con respecto a la relación entre el hombre y la mujer en el matrimonio. Su unión en el amor crea nueva vida, crea una nueva generación de la sociedad humana.
Tenemos que proclamar la verdad de que en el plan de Dios, el matrimonio es un sacramento, un signo vivo de la realidad del amor de Dios por cada persona. También tenemos que proclamar la verdad de que el matrimonio es una vocación de amor, un llamado que Dios hace a los esposos y esposas a dar testimonio de su amor y a construir su Reino, la familia de Dios en la tierra.
Pero el matrimonio y la familia no son sólo asuntos religiosos o privados. La manera en que definimos estas realidades tiene implicaciones para la sociedad y para nuestras obligaciones hacia los ciudadanos más vulnerables: los niños y los ancianos.
Y parte de nuestra misión como católicos requiere que intervengamos en la discusión cultural y política sobre el matrimonio.
En mi opinión, estos debates en nuestros días reflejan la forma en que nuestras ideas han sido distorsionadas por el individualismo que impera en nuestra cultura.
De manera que debemos ayudar a nuestros prójimos a que entiendan que el amor es más que una emoción personal, y que el matrimonio es más que una relación para el beneficio de las personas que quieren casarse.
El amor conyugal es fuente de vida y forma una “comunidad” de personas. Y cada familia se vuelve una parte de la sociedad en general. Esto es lo que los Papas quieren decir cuando hablan de que la familia es la “célula básica” de la sociedad.
Tenemos que promover una comprensión más completa y más rica de lo que significa la familia.
Cuando hablamos de familia, no sólo nos referimos a un esposo, una esposa y sus hijos. Las familias están constituidas por generaciones más jóvenes y generaciones de más edad. Las familias se componen de muchos individuos diferentes y todos ellos viven relaciones de amor y de cuidado de unos por otros. Las familias son los padres, abuelos y niños; las tías, tíos y primos.
La promoción de matrimonios y familias fuertes es un asunto fundamental de la dignidad humana y de la justicia social, así como también parte de lo que significa tener una buena sociedad.
Entonces, tenemos que examinar el impacto que nuestras políticas, leyes y prácticas culturales están teniendo en la estabilidad de los matrimonios y en la unidad de las familias. Tenemos que examinar el impacto que tienen en los niños, que son el futuro de nuestra sociedad.
Y al mismo tiempo que trabajamos por ayudar a nuestra sociedad a comprender la belleza del matrimonio y la familia, hemos también de buscar nuevas maneras en que la Iglesia pueda ayudar a las familias.
Tenemos que hablar más sobre los temas de la vida familiar en la catequesis. Tenemos que buscar la manera de inspirar a los jóvenes a responder a la vocación del matrimonio, y hemos de encontrar nuevas maneras para prepararlos a ser buenos esposos, esposas y padres.
Algunas de nuestras parroquias suelen recordar y bendecir cada mes a las parejas que están celebrando su aniversario de matrimonio. Todos deberíamos poner en práctica buenas ideas como ésta.
La Iglesia primitiva hablaba de la familia como “Iglesia doméstica”. Esta es una hermosa imagen sobre la que podemos pensar y reflexionar. La familia es el lugar cuyo centro es Jesús y en el que los valores del Evangelio se viven y se transmiten.
Entonces esta semana recemos por las familias y por las parejas casadas. Y sigamos buscando nuevas maneras de ayudar a las parejas católicas a vivir su vida de casados con mayor fidelidad y alegría.
Sigamos rezando también con el Papa Francisco para que el Espíritu Santo guíe a los obispos en el próximo Sínodo.
Y pidámosle a nuestra Santísima Madre María, la Madre de la Sagrada Familia y de todas las familias cristianas, que nos dé el valor de estar abiertos a la vida y a anunciar el Evangelio de la familia y la belleza del matrimonio en nuestra sociedad.
Mon. José H. Hernández 

14 de enero de 2015

EL AGRADECIMIENTO

SER AGRADECIDO SE APRENDE EN LA FAMIA
El agradecimiento es la experiencia en la que nos hacemos conscientes de lo que hemos recibido.: ¿qué tienes que no hayas recibido? (1Co 4,7).


El agradecimiento es la relación básica de todas las relaciones. Es reconocer que hemos recibido todo, es la primera experiencia religiosa. Es descubrir que en tu hermano hay un amor divino.

El agradecimiento es la fuerza que nos moviliza, se expresa pero hay que vivirlo, es caer en la cuenta de todo lo recibido.

Dice un refrán castellano: “Ser agradecidos es de ser bien nacidos”.

La gratitud, además de ser propia de las buenas maneras, es una de las vías que conducen a la felicidad; la vida se torna diferente cuando es vista a la luz de ésta.

La gratitud abre los ojos, el corazón y la conciencia, puesto que por más insignificante que algo parezca, esta virtud lo engrandece y lo llena de gozo. Quien no agradece lo que es, lo que recibe y lo que tiene, vive amargado anhelando lo que no ha podido lograr.

Subrayar el valor de la gratitud en la educación de los hijos, les proporciona una capacidad de goce y asombro ante las maravillas de la vida tan primordial en el ser humano.

La gratitud es la virtud que nos lleva a tomar conciencia de los dones que recibimos cada día, a valorar la generosidad del que nos los da y a mover nuestra voluntad para corresponder a estos dones, aprovecharlos, desarrollarlos y ponerlos al servicio de los demás.

Así pues, la vivencia de esta virtud promueve otros preceptos que se convierten en estupendas piezas para la construcción de la madurez: el valor del esfuerzo, la humildad, la reciprocidad, el respeto, la generosidad, la laboriosidad, entre otros.

La gratitud se aprende en la familia

Los padres han de proponerse que sus hijos vivan el agradecimiento como una actitud habitual, tanto en el trato con los demás, como con la vida misma y con quien la hizo posible. De igual modo, es importante enseñarles a agradecer los alimentos que reciben, la posibilidad de estudiar, de tener una familia, de compartir con otros, de aprender… en fin, tantas y tantas cosas que por momentos se nos vuelven invisibles a la vista y damos por hecho que nos pertenecen.

De esta forma los hijos toman conciencia de que el mundo no está rendido a sus pies en espera de que ellos pronuncien su petición, sino que las cosas que se obtienen merecen un valor y un agradecimiento.

La falta de gratitud permite y produce sentimientos de infelicidad ante lo que no tenemos o somos, y que, según nosotros, merecemos. Y al vivir la gratitud, se eliminará de su vida esta posible fuente de tristeza e infelicidad.

Cómo promover la gratitud en casa

Las siguientes son algunas ideas que promueven la virtud de la gratitud en el hogar. No hay que olvidar que son aplicables a todos los miembros de la familia, no sólo a los chicos, pues el ejemplo de los padres es un elemento básico para el aprendizaje de valores.

·Fijarse en las cosas buenas que suceden, así como en las fortalezas de las personas.

·   Saber disfrutar de las cosas y situaciones de nuestra vida, sobre todo de lo más  sencillo.

·  Valorar los sacrificios y esfuerzos que hacen los demás para darnos lo que necesitamos.

·       No exigir otras cosas, sino agradecer aquello que se nos ofrece.

·  Dar siempre las gracias en compañía de una sonrisa, aunque sea por cosas aparentemente pequeñas y sin importancia.

·     Cuidar de las cosas que nos han sido regaladas, mantenerlas en orden, hacer un uso apropiado de éstas y compartirlas con quien las necesite.

·       Convertir en costumbre, el ofrecer detalles entre hermanos, padres e hijos.

·       En la noche, agradecer los dones recibidos a lo largo de la jornada y en la mañana siguiente, agradecer por el nuevo día y ofrecer vivirlo de la mejor manera.

·       Nunca quejarse o lamentarse por lo que no se tiene.

·       Disfrutar de las actividades que se realizan en familia.

El mundo necesita una buena dosis de gratitud hacia los demás y un poco menos de reivindicaciones. Hay que pedir lo que nos falta y nos corresponde, pero sin olvidar que también hay que agradecer lo que recibimos.

Que nuestra actitud, como padres, sea siempre dar gracias por nuestra vida, por la vida de nuestros hijos y celebrar el amor. Más allá de los resultados obtenidos, también y a pesar de haber vivido experiencias de contradicción, o quizá, precisamente por ellas, poder dar gracias. Mirar hacia atrás y poder decir de corazón: “Merece la pena vivir”

El hombre lo quiere todo para sí; pero Dios con su Palabra lo va educando de manera que el hombre aprenda a recibir lo que Dios le da como don. Pedir no para apropiarse es ya aprender a fiarse y a reconocer el don de Dios: que Dios da no según nuestras expectativas; que Dios no gratifica inmediatamente sino que responde, sí, pero de manera desconcertante. Cuando vamos entrando en esta dinámica ya no se es el de antes. Sabe que puede pedir y esperarlo todo de Dios porque no necesita controlar la respuesta.

30 de octubre de 2014

LA CLAVE DEL MATRIMONIO ES OBSESIONARSE POR HACER FELIZ AL OTRO

Tomás Melendo: “La clave del matrimonio es obsesionarse por hacer feliz al otro”
“Si tu no estás obsesionado por hacer feliz a tu novia o novio, ¡no te cases! Y ten la prudencia de averiguar si ella o él tiene esa misma obsesión por ti”. Así de claro es el consejo de este académico de la Universidad de Málaga, experto en antropología, derecho y terapia familiar, y autor de numerosos libros sobre el tema.
“El amor es una realidad viva: o lo estás alimentando y lo haces crecer, o lo matas”, explica en esta entrevista Tomás Melendo. “Hay que dedicar cada día unos minutos a pensar qué detalles de cariño vas a tener con tu cónyuge; entender tu matrimonio como la gran aventura de tu vida, algo que te ilusiona y que debes defender, porque no estás seguro del final”.
El académico visitó recientemente Chile para participar en el Congreso “Familia Creadora de Humanidad”, organizado por el Instituto de Ciencias de la Familia de la Universidad de los Andes, en el marco de la celebración de XX aniversario del Año Internacional de la Familia declarado por la ONU. Autor de numerosos libros, entrega tres valiosos consejos a los matrimonios:
1. SER UNA PERSONA “QUERIBLE” Y APRENDER A DEJARSE QUERER
“A veces le ponemos muy pesada la pista al amor. Dentro del matrimonio los problemas empiezan cuando uno de los dos no se deja querer”, explica. Esto puede deberse a que “uno no sabe provocar amor, o bien, no sabe recibir a quien se le entrega”, señala.
“Con respecto al primer punto, hay que saber ser “amable” en el sentido de ser una persona que pueda ser amada, querible, y suscitar el amor de otro que se manifiesta de mil maneras. Una expresión muy clara y concreta de esto es arreglarse físicamente y ser atractivo para que el otro disfrute de ti. Aunque esto vale para hombres y mujeres -señala con humor-, lo grafico con un ejemplo: ningún varón medianamente inteligente podría reclamar por el presupuesto que su mujer destina en su arreglo personal, porque eso hace atractivo el matrimonio y mantiene viva la sensualidad”.
“Pero existen otras expresiones, más relacionadas con el carácter, que también influyen en esta característica de ser “amable” como persona. Cada cual en el matrimonio debería entender que su tarea es provocar el amor del otro y no al revés”, señala.
Más difícil de comprender, pero muy frecuente hoy en día, es la siguiente idea que desarrolla Tomás Melendo:“No podemos entregarnos, si en la contraparte no hay alguien que libremente nos reciba”. Hoy la sociedad es muy individualista -explica- y muchas personas no se dejan querer porque son autosuficientes, inseguras, o viven encerradas en sí mismas. El error es doble, porque la clave para ser feliz es darle más importancia al tú que al yo y el único modo de quererme bien a mí mismo, es estando pendiente del otro. Lo demás es infrahumano”, indica con vehemencia.
2. ENTENDER EL MATRIMONIO COMO EL PUNTO DE PARTIDA DE LA GRAN AVENTURA DE LA VIDA
“El amor matrimonial es distinto a todos los demás amores. En el matrimonio, todo lo que no se hace por amor, o es inútil, o es perjudicial”, afirma. Por ello recomienda entender el matrimonio como un punto de partida; como el minuto en que se empieza a amar de una manera radicalmente distinta.
Aunque hoy muchas parejas se separan diciendo “no éramos felices, no resultó”, Melendo es enfático en señalar que eso ocurre porque “no llegan al matrimonio sabiendo que el amor hay que trabajarlo cada día y que la felicidad es directamente proporcional a lo que uno ama. La felicidad no se consigue buscándola directamente, es un efecto que viene cuando uno va creciendo y va amando más y mejor; por lo tanto el matrimonio hay que empezarlo bien y eso significa amar en serio, empeñarse cada momento por enamorarse más y por enamorar más al otro”.
3. DEFENDER EL TIEMPO JUNTOS ES ALTAMENTE NECESARIO
Tomás Melendo recomienda el siguiente esquema, que él afirma haber cumplido a lo largo de toda su vida matrimonial:
 Cada día, unos minutos para el cónyuge, a solas para disfrutarlo.
 Cada semana, una tarde para él.
 Cada año, alguna escapada extra.

“Esto -señala- hay que buscarlo y apuntarlo en la agenda, ya que si no lo has apuntado y lo desplazas, no lo re agendas”. Agrega que no hay que tenerle miedo a ser romántico y que la peor política económica en la familia y el matrimonio es ahorrar en felicidad. “Hay que hacer atractivo el enamorarse cada día más, ya que el enamoramiento se pasa si tú no quieres mantenerlo”, asegura.
Tomás Melendo