«Es además urgentísimo que se renueve en todos, sacerdotes, religiosos y laicos, la conciencia de la absoluta necesidad de la pastoral familiar como parte integrante de la pastoral de la Iglesia, Madre y Maestra. Repito con convencimiento la llamada contenida en la Familiaris consortio: “...cada Iglesia local y, en concreto, cada comunidad parroquial debe tomar una conciencia más viva de la gracia y de la responsabilidad que recibe del Señor, en orden a la promoción de la pastoral familiar. Los planes de pastoral orgánica, a cualquier nivel, no deben prescindir nunca de tomar en consideración la pastoral de la familia” (n. 70).


5 de abril de 2014

LOS DESCENTRADOS

Con ocasión de la fiesta de la familia en Diciembre, la Delegación de Actos Públicos del Arzobispado de Madrid quería un vídeo que transmitiese los valores de la familia cristiana. El concepto del spot es centrarse en el otro: "descentrarse".

http://vimeo.com/88439314LOS DESCENTRADOS

3 de abril de 2014

FRANCISCO EN STA. MARTA: HAY QUE REZAR COMO SE HABLA CON UN AMIGO

El Santo Padre en la homilí­a de este jueves invita a rezar como lo hacía Moisés, hablar cara a cara con Dios, y recuerda que la oración nos cambia el corazón
La oración es una lucha con Dios y se hace con libertad e insistencia, como un diálogo sincero con un amigo. Esta oración cambia nuestro corazón, porque nos hace conocer mejor cómo Dios es realmente. Esta ha sido la idea central del Santo Padre en la homilía de este jueves en la misa celebrada en Santa Marta.
Francisco ha recordado el diálogo de Moisés en el monte Sinaí, cuando Dios quiso castigar a su pueblo porque había hecho un ídolo: el becerro de oro. Y Moisés rezó con fuerza para que el Señor se lo piense. "Esta oración es una verdadera lucha con Dios. Y Moisés habla libremente delante del Señor y nos enseña cómo rezar, sin miedo, libremente, también con insistencia. Moisés insiste. Es valiente. La oración debe ser también un 'negociar con Dios', con 'argumentaciones'", ha afirmado el Papa. Moisés al final convence a Dios y la lectura dice que "el Señor se arrepintió del mal con el que había amenazado a su pueblo". Pero -ha preguntado el Santo Padre- "¿quién ha cambiado aquí? ¿El Señor ha cambiado? Yo creo que no".
Y lo ha explicado de la siguiente manera: "El que ha cambiado es Moisés, porque Moisés creía que el Señor habría hecho esto, creía que el Señor habría destruido a su pueblo y él busca, en su memoria, cómo había sido bueno el Señor con su pueblo, como lo había librado de la esclavitud de Egipto y llevado a una tierra prometida. Y con estos argumentos intenta convencer a Dios, pero en este proceso él reencuentra la memoria de su pueblo, y encuentra la misericordia de Dios. Este Moisés, que tenía miedo, miedo que Dios hiciera esto, al final baja del monte con algo grande en su corazón: nuestro Dios es misericordioso. Sabe perdonar. Puede retroceder en sus decisiones. Es un Padre".
Francisco ha observado que todo esto Moisés lo sabía, "pero lo sabía más o menos oscuramente y en la oración lo reencuentra. Y es esto lo que hace la oración en nosotros: nos cambia el corazón".
El Santo Padre ha añadido: "La oración nos cambia el corazón. Nos hace entender mejor cómo es nuestro Dios. Pero por esto es importante hablar con el Señor, no con palabras vacías - Jesús dice: 'como hacen los paganos'. No, no: hablar con la realidad: 'Pero, mira, Señor, que tengo este problema, en la familia, con mi hijo, con esto, con lo otro...¿Qué se puede hacer? Pero mira, que ¡tú no me puedes dejar así!' ¡Esta es la oración! Pero, ¿tanto tiempo toma esta oración? Sí, toma tiempo".
El tiempo que se necesita para conocer mejor a Dios, como se hace con un amigo. Y es que la Biblia dice, ha recordado el Papa, que Moisés rezaba con el Señor como un amigo habla con otro amigo. Y ha indicado Francisco: "La Biblia dice que Moisés hablaba al Señor cara a cara, como a un amigo. Así debe ser la oración: libre, insistente, con argumentaciones. Y también reprendiéndole un poco: 'Pero, tú me has prometido esto, y esto no lo has hecho...', así, como se habla con un amigo. Abrir el corazón a esta oración. Moisés bajó del monte vigorizado. 'He conocido más al Señor', y con esa fuerza que le había dado la oración, retoma su trabajo de conducir al pueblo hacia la Tierra prometida. Porque la oración vigoriza, vigoriza. El Señor nos da a todos la gracia, porque rezar es una gracia".
Para finalizar, el Papa ha indicado que en cada oración está el Espíritu Santo y que no se puede rezar sin Él, porque es Él quien reza en nosotros, es Él quien nos enseña a decir Dios 'Padre'. Y por eso, Francisco ha invitado a pedir al Espíritu Santo que "Él nos enseñe a rezar, sí, como ha rezado Moisés, a negociar con Dios, con libertad de espíritu y valentía. Y el Espíritu Santo, que está siempre presente en nuestra oración, nos conduzca por este camino".
Ciudad del Vaticano, 03 de abril de 2014 (Zenit.orgRedacción

PALABRA DE VIDA

«Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros» (Jn 13, 34).
Querrás saber cuándo dijo Jesús estas palabras. Pues bien, habló así antes de iniciar su pasión. Fue entonces cuando pronunció un discurso de despedida que constituye su testamento, del que estas palabras forman parte. Conque ¡fíjate si son importantes! Si lo que dice un padre antes de morir es algo que nunca se olvida, ¿qué ocurrirá con las palabras de un Dios? Así pues, tómatelas muy en serio y tratemos juntos de entenderlas profundamente.
«Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros».
Jesús se dispone a morir, y todo lo que dice refleja este próximo evento. En efecto, su marcha inminente requiere ante todo resolver un problema. ¿Cómo puede Él permanecer entre los suyos para poner en marcha la Iglesia?
Ya sabes que Jesús está presente, por ejemplo, en los actos sacramentales: en la Eucaristía de la misa Él se hace presente. Pues bien, también donde se vive el amor mutuo está presente Jesús, pues Él dijo: «Donde dos o tres están reunidos en mi nombre (y esto es posible mediante el amor recíproco), allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18, 20). O sea, en una comunidad cuya vida profunda es el amor recíproco, Él puede permanecer eficazmente presente. Y a través de la comunidad puede seguir revelándose al mundo, puede continuar influyendo en el mundo.
¿No te parece espléndido? ¿No te dan ganas de vivir inmediatamente este amor junto con los demás cristianos, tus prójimos? Juan, que relata las palabras que estamos meditando, ve en el amor recíproco el mandamiento por excelencia de la Iglesia, cuya vocación es precisamente ser comunión, ser unidad.
«Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros».
Jesús dice justo después: «En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros» (Jn 13, 35). De modo que si quieres buscar la verdadera marca de autenticidad de los discípulos de Cristo, si quieres conocer su distintivo, debes detectarlo en el amor recíproco puesto en práctica. Los cristianos se reconocen por este signo. Y si éste falta, el mundo dejará de descubrir a Jesús en la Iglesia.
«Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros».
El amor recíproco crea la unidad. Y ¿qué es lo que obra la unidad? «Que sean uno… para que el mundo crea» (Jn 17, 21), sigue diciendo Jesús. La unidad, que revela la presencia de Cristo, arrastra al mundo detrás de Él. Ante la unidad, ante el amor recíproco, el mundo cree en Él.
«Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros».
En este mismo discurso de despedida, Jesús llama suyo a este mandamiento.
Es suyo, y como tal le importa especialmente.
No debes entenderlo simplemente como una norma, una regla o un mandamiento como los demás. Aquí Jesús quiere revelarte un modo de vivir, quiere decirte cómo plantear tu existencia. En efecto, los primeros cristianos ponían este mandamiento como base de sus vidas. Decía Pedro: «Ante todo, mantened un amor intenso entre vosotros» (1 P 4, 8). Antes de trabajar, antes de estudiar, antes de ir a misa, antes de cualquier actividad, comprueba si reina el amor mutuo entre tú y quien vive contigo. Si es así, sobre esta base todo tiene valor. Sin este fundamento, nada es agradable a Dios.
«Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros».
Jesús te dice además que este mandamiento es nuevo. «Os doy un mandamiento nuevo».
¿Qué quiere decir? ¿Tal vez que este mandamiento no era conocido? No. Nuevo significa hecho para los tiempos nuevos. Entonces ¿de qué se trata?
Mira: Jesús murió por nosotros. Es decir, nos amó hasta la medida extrema. Y ¿qué tipo de amor era? Ciertamente no como el nuestro. Su amor era divino. Él dice: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo» (Jn 15, 9). Es decir, nos amó con el mismo amor con que se aman el Padre y Él. Y con ese mismo amor debemos amarnos mutuamente para poner en práctica el mandamiento nuevo.
Ahora bien, semejante amor, tú, hombre o mujer, no lo tienes. Pero alégrate, porque lo recibes como cristiano. Y ¿quién te lo da? El Espíritu Santo lo infunde en tu corazón y en el corazón de todos los que creen.
De modo que hay una afinidad entre el Padre, el Hijo y nosotros, los cristianos, gracias al mismo amor divino que poseemos. Este amor nos introduce en la Trinidad. Y es este amor el que nos hace hijos de Dios. 
Por este amor, el cielo y la tierra están conectados como por una gran corriente. Por este amor, la comunidad cristiana es elevada a la esfera de Dios y la realidad divina vive en la tierra donde los creyentes se aman.
¿No te parece divinamente bello todo esto y extraordinariamente fascinante la vida cristiana?

Chiara Lubich

2 de abril de 2014

FOTOS DE LA CLAUSURA DE LA I SEMANA DE LA FAMILIA

Empezamos a llegar a pesar de la torme

Saludamos a los amigos          
¡El patio es mio! 

D. Manuel  Cuadrado nos da la bienvenida y nos prepara para la oración

Tiempo de oración




























































































































El coro de la Salle con su director D. Juan Enrique


































































































































1 de abril de 2014

NEGOCIO TURBIO Y LUCRATIVO: MUJERES Y NIÑOS SON MERCANCÍAS






«Madres de alquiler: ¿una subclase de mujeres?»: El documental sobre el útero de alquiler
Tras haber realizado un vídeo sobre el drama de las mujeres que venden sus óvulos y otro sobre el de los bebés probetas, Jennifer Lahl, fundadora y presidente del Center for Bioethics and Culture Network (www.cbc-network.org), ha conseguido entrevistar a algunas mujeres que han alquilado el propio útero a parejas estériles.
El contenido del nuevo cortometraje está sintetizado en el título “Breeders: a subclass of women?” (“Madres de alquiler: ¿una subclase de mujeres?”).
Mujeres y niños son "una mercancía"
También en este trabajo emerge un cuadro de dolor análogo al de las dos películas anteriores:
- hijos entendidos como “derechos” de los padres;
- un mercado que las trata como mercancía;
- mujeres destruidas, convencidas de que hacían algo bueno;
- prácticas ilegales y descontroladas; una industria en expansión.
«No soy una subrogada – explica una mujer llorando – sino su madre, pensaba que habría podido permanecer vinculada a ellos pero…»

«Creía que era una cosa hermosa pero… estaban a punto de salir de la habitación y les dije: “¡Por favor, dejádmelo ver!”».
Una experiencia que desgasta
En el documental intervienen también expertos, médicos y juristas. Entre estos últimos hay quien explica la gravedad de episodios que suceden en claro contraste también con la ley. Una mujer explica cómo la práctica ya está tolerada: «Una de las voluntarias del hospital llegó y dijo: “Aquí tenemos un caso de maternidad subrogada”». Por último, una pareja desvela con tristeza que «intentar formar una familia fuera de la norma es algo que realmente desgasta…»
Explotando a las mujeres pobres
El equipo de rodaje, dirigido por Lahl, intentó también ir a la India para enseñar la explotación de las mujeres más pobres de los países del tercer mundo.
Pero durante el rodaje las entrevistas fueron interrumpidas bruscamente cuando la agencia que recluta a las muchachas entendió que la finalidad era mostrar la verdad: «Todo nuestro equipo fue dañado y la película fue secuestrada. Estamos ante un negocio poderoso y rico que no quiere desvelar toda la historia. Las mujeres son tratadas como animales de cría» ha explicado Lahl.

(Traducción de Helena Faccia Serrano, Alcalá de Henares)

EL PAPA EN SANTA MARTA ADVIERTE SOBRE LOS 'CRISTIANOS ERRANTES'

Francisco en la homilí­a de este lunes pide confiar en las promesas de Dios

 No vagabundear por la vida, incluida la del espíritu, sino ir directamente a la meta de un cristiano significa seguir las promesas de Dios, que nunca decepcionan. Ésta es la enseñanza que el papa Francisco ha extraído de las lecturas de hoy, y que el Pontífice ha explicado en su homilía de la misa celebrada esta mañana en la capilla de la Casa Santa Marta. 
Hay cristianos que se fían de las promesas de Dios y las siguen a lo largo de la vida. Hay otros cuya vida de fe se estanca y hay otros aún convencidos de progresar y que, en cambio, hacen sólo “turismo existencial”. El Papa ha hecho una distinción acerca de tres tipos de creyentes, que tienen el común denominador de saber que la vida cristiana es un itinerario, pero que son divergentes en el modo de recorrerlo o no recorrerlo de ninguna manera. 
Ante todo, inspirándose en el pasaje de Isaías de la primera Lectura, Francisco ha explicado que Dios siempre “antes de pedir algo, promete”. Y ha añadido que su promesa es la de una vida nueva y la de una vida de “alegría”. Aquí, ha dicho, está “el fundamento principal de la virtud de la esperanza: confiar en las promesas de Dios” –sabiendo que Él jamás “decepciona”– puesto que la esencia de la vida cristiana es “caminar hacia las promesas”. Mientras después también están los cristianos que tienen “la tentación de detenerse”:
“¡Tantos cristianos parados! Tenemos tantos detrás que tienen una esperanza débil. Sí creen que existe el Cielo y que todo irá bien. Está bien que lo crean, ¡pero no lo buscan! Cumplen los mandamientos, los preceptos: todo, todo… Pero están parados. El Señor no puede hacer de ellos levadura en su pueblo, porque no caminan. Y esto es un problema: los parados. Después hay otros entre ellos y nosotros, que se equivocan de camino: todos nosotros algunas veces nos hemos equivocado de camino, esto lo sabemos. El problema no es equivocarse de camino; el problema es no regresar cuando uno se da cuenta de haberse equivocado”.

El modelo de quien cree y sigue lo que la fe le indica es el funcionario del rey descrito en el Evangelio, que pide a Jesús la curación de un hijo enfermo y no duda un instante en ponerse en camino hacia casa cuando el Maestro le asegura que la ha obtenido. Opuesto a este hombre, ha afirmado el santo Padre, es quizás, el grupo “más peligroso”, en el que están aquellos que “se engañan a sí mismos: los que caminan pero no hacen camino”:

“Son los cristianos errantes: dan vueltas, y vueltas, como si la vida fuera un turismo existencial, sin meta, sin tomar las promesas en serio. Aquellos que dan vueltas y se engañan, porque dicen: ‘¡Yo camino!’. No, tú no caminas: tú das vueltas. Los errantes… En cambio, el Señor nos pide que no nos paremos, que no nos equivoquemos de camino y que no demos vueltas por la vida. Dar vueltas por la vida... Nos pide que miremos las promesas, que vayamos adelante con las promesas como ese hombre, como ese hombre: ¡ese hombre creyó en la palabra de Jesús! La fe nos pone en camino hacia las promesas. La fe en las promesas de Dios”.

“Nuestra condición de pecadores hace que nos equivoquemos de camino”, ha reconocido el Pontífice, si bien ha asegurado que: “El Señor nos da siempre la gracia de volver”:

“La Cuaresma es un tiempo hermoso para pensar si estoy en camino o si estoy demasiado quieto: conviértete. O si me he equivocado de camino: pero ve a confesarte y retoma el camino. O si soy un turista teologal, uno de estos que hacen pasean por la vida pero jamás dan un paso hacia adelante. Y pido al Señor la gracia de retomar el camino, de ponerme en camino, pero hacia las promesas”.
 Fuente: Zenit

CLAUSURA DE LA I SEMANA DE LA FAMILIA

Queridos amigos: El sábado 29 de marzo clausuramos nuestra I Semana de la Familia. En ella hemos tenido la oportunidad de orar,  reflexionar y profundizar sobre la esencia del Matrimonio y la familia, de exaltar la riqueza de esta institución natural que Jesús, el hijo de Dios, quiso consagrar naciendo dentro de ella.

Han sido unos días de gracia, una nueva oportunidad, un regalo que Dios nos ha hecho. Sentimos una profunda alegría y sabemos que en el fondo de este sentimiento  está la presencia de Dios, su amor  acogedor, misericordioso y respetuoso con todos.

A las 11:30 se inició nuestro día de convivencia con una oración meditación y las palabras del Director del Secretariado Diocesano de Familia y Vida, D. Manuel Cuadrado, que nos dio la bienvenida y agradeció a todos los esfuerzos para que haya sido posible.
1.    Partió del texto de Colosenses; sobre la familia
·        Cuanta violencia… Eso no está en el proyecto de Dios.
·        Necesidad de revestirnos de compasión, paciencia…
Todo es posible si en familia se respira el amor, un amor que está llamado a dar fruto.

2.    Bienvenidos a este encuentro colofón de lo vivido a lo largo de esta semana.
‘Estamos llamados a tomar conciencia de lo que es y a lo que está llamada  a ser la familia. Hacemos nuestras las palabras del beato Juan Pablo II’: “Familia, cree en lo que eres; cree en tu vocación a ser signo luminoso del amor de Dios”
3.    Lo que pretendemos es pasar un día de convivencia, de compartir, de sentirnos felices y dar gracias a Dios por nuestras familias, por las familias.
“Vuelve y redescubre la belleza y la alegría de sentirte amado por lo que eres”
Concluyó con unas palabras del Sr, Obispos de Jerez, pronunciadas en la Conferencia del Jueves:
        “Creo que tenemos un gran tesoro que es la familia cristiana. Tenemos un tesoro muy grande que ofrecer a la sociedad, ese tesoro es la familia cristiana. Nuestra gran respuesta a esa cultura de la muerte es la familia cristiana, la gran alegría que podemos dar hoy a la sociedad es que sigue viva la familia cristiana”.
Hoy cerramos con esta convivencia. Bienvenidos y ¡ojalá este encuentro fortalezca y anime a vivir con gozo el sentido de familia y familia cristiana!
La Eucaristía fue concelebrada por el Vicario de Pastoral, D. Manuel Pozo Oyer y D. Manuel Cuadrado Martín, Director del Secretariado.

Los niños tuvieron una importante participación.