«Es además urgentísimo que se renueve en todos, sacerdotes, religiosos y laicos, la conciencia de la absoluta necesidad de la pastoral familiar como parte integrante de la pastoral de la Iglesia, Madre y Maestra. Repito con convencimiento la llamada contenida en la Familiaris consortio: “...cada Iglesia local y, en concreto, cada comunidad parroquial debe tomar una conciencia más viva de la gracia y de la responsabilidad que recibe del Señor, en orden a la promoción de la pastoral familiar. Los planes de pastoral orgánica, a cualquier nivel, no deben prescindir nunca de tomar en consideración la pastoral de la familia” (n. 70).


28 de enero de 2015

LA INVITACIÓN A LA CONVERSIÓN DEL MENSAJE DE CUARESMA DEL PAPA 2015

 (RV).- El mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2015 con el lema ‘Fortalezcan sus corazones’ es una invitación a la conversión ante la globalización de la indiferencia, así lo explica para Radio Vaticano el subsecretario del Consejo Pontificio Cor Unum, monseñor Segundo Tejado Muñoz.
“Nos tenemos que convertir sobretodo cambiando de mentalidad… En este sentido el Papa quiere hacer un llamamiento a todos los cristianos en este tiempo propicio para la conversión”. 
“La conversión sin la caridad no tiene ningún sentido, al final si la conversión no se traduce en hechos concretos es todo palabras y las palabras se las lleva el viento”.
Además, el Papa Francisco anima a las parroquias y a las comunidades cristianas a ser “islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia”


EL PAPA EN SU HOMILÍA: REZAR PARA IR ADELANTE CON LA VOLUNTAD DE DIOS

RV).-  Es necesario orar a Dios y pedirle cada día la gracia de comprender su voluntad, la gracia de seguirla y la gracia de realizarla totalmente. Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta.
Existía en un tiempo la ley hecha de prescripciones y prohibiciones, de sangre de toros y chivos, “sacrificios antiguos” que no tenían ni la “fuerza” de “perdonar los pecados”, ni de hacer “justicia”. Después vino al mundo Cristo y al ser crucificado, el acto “que de una vez para siempre nos ha justificado”, Jesús ha demostrado cuál era el “sacrificio” más agradable a Dios: no el holocausto de un animal, sino el ofrecimiento de la propia voluntad para hacer la voluntad del Padre.
Voluntad de Dios, camino de santidad
Las lecturas y el Salmo del día orientaron la reflexión del Papa sobre uno de los ejes de la fe: la “obediencia a la voluntad de Dios”.
Éste – afirmó Francisco –, “es el camino de la santidad, del cristiano”, es decir, que “el plan de Dios sea realizado”, que “la salvación de Dios se cumpla”:
Lo contrario comenzó en el Paraíso, con la no obediencia de Adán y aquella desobediencia ha traído el mal a toda la humanidad. Y también los pecados son actos de no obedecer a Dios, de no hacer la voluntad de Dios. En cambio, el Señor nos enseña que éste es el camino, y que no hay ningún otro. Y comienza con Jesús, sí, en el Cielo, en la voluntad de obedecer al Padre, pero en la tierra comienza con la Virgen: con Ella. ¿Qué le dijo al Ángel? “Que se haga lo que tú dices”, es decir que se haga la voluntad de Dios. Y con aquel “sí” al Señor, el Señor ha comenzado su recorrido entre nosotros.
Tantas opciones sobre la bandeja
“No es fácil”. El Papa repitió varias veces esta expresión refiriéndose al hecho de realizar la voluntad de Dios. No ha sido fácil para Jesús que  – recordó – sobre esto fue tentado en el desierto y también en el Huerto de los Olivos, con el corazón atormentado, aceptó el suplicio que le esperaba. No fue fácil para algunos discípulos, que lo dejaron porque no entendieron lo que quería decir “hacer la voluntad del Padre”. No lo es para nosotros, desde el momento que – notó Francisco  – “cada día nos presentan tantas opciones sobre una bandeja”. De ahí que se haya preguntado: ¿Cómo hago para hacer la voluntad de Dios?”. Pidiendo “la gracia” de querer hacerla:
“¿Yo rezo para que el Señor me de las ganas de hacer su voluntad, o busco compromisos porque tengo miedo de la voluntad de Dios? Y otra cosa: rezar para conocer la voluntad de Dios sobre mi vida, sobre la decisión que debo tomar ahora… tantas cosas. Sobre el modo de administrar las cosas… La oración para hacer la voluntad de Dios, y la oración para conocer la voluntad de Dios. Y cuando conozco la voluntad de Dios, también la oración, por tercera vez: para hacerla. Para cumplir aquella voluntad, que no es la mía, es la de Él. Y no es fácil”.
“Querer” la voluntad de Dios
El Papa Francisco resumió estos conceptos afirmando que “hay que rezar para tener ganas de seguir la voluntad de Dios, rezar para conocer la voluntad de Dios y rezar  – una vez conocida esta voluntad – para ir adelante con la voluntad de Dios”:
“Que el Señor nos dé la gracia, a todos nosotros, que un día pueda decir de nosotros lo que dijo a aquel grupo, aquella muchedumbre que lo seguía, aquellos que estaban sentados en torno a Él, como hemos escuchado en el Evangelio: He aquí mi madre y mis hermanos. El que hace la voluntad de Dios, éste para mí es hermano, hermana y madre. Hacer la voluntad de Dios nos hace ser parte de la familia de Jesús, nos hace madre, padre, hermana, hermano”.


27 de enero de 2015

NECESIDAD DE SER ACEPTADO

El miedo a no ser aceptado es uno de los principales factores que retraen a un niño a la hora de aproximarse a un grupo de compañeros de clase que están enfrascados en un juego. Se trata de una inquietud que produce en él un cierto grado de ansiedad, que habitualmente potencia su falta de habilidades sociales y aumenta el riesgo de que actúe con torpeza cuando se acerque al grupo si finalmente se atreve e intente incorporarse a él aparentando una total naturalidad.
Es ése un momento crítico, en el que esa falta de soltura y de habilidad social se hace patente con toda su crudeza. Como apunta Daniel Goleman, resulta tan ilustrativo como doloroso ver a un niño dar vueltas en torno a un grupo de compañeros que están jugando y que no le permiten participar. 

Además, los niños pequeños suelen ser cruelmente sinceros en los juicios que llevan implícitos tales rechazos.
La ansiedad que siente el niño rechazado, o que teme ser rechazado, no es muy distinta de la que experimenta el adolescente que se encuentra aislado en medio de una conversación de un grupo de amigos, y no sabe bien cómo o cuándo intervenir. O la del que está en una fiesta, o en una discoteca, y quizá sufre una profunda soledad, pese a estar rodeado de quienes parecen ser sus amigos íntimos. O la que siente un adulto en una comida o una reunión en la que no logra situarse y entablar una conversación fluida con nadie.

Si observamos cómo actúa un niño que sabe manejarse bien, veremos que quizá el recién llegado comienza observando durante un tiempo qué es lo que ocurre, antes de poner en marcha una estrategia de aproximación. Su éxito depende de su capacidad para comprender el marco de referencia del grupo y saber qué cosas serán aceptadas y cuáles estarían fuera de lugar.

Un error muy habitual es pretender tomar protagonismo demasiado pronto. Eso es lo que sucede a los niños más torpes, que enseguida dan sus opiniones o muestran su desacuerdo, cuando aún no han sido suficientemente aceptados por el grupo, y entonces son rechazados o ignorados.

Los niños más hábiles observan antes al grupo, para comprender bien lo que está ocurriendo, y luego hacen algo para facilitar su aceptación, esperando a confirmar esa aceptación por el grupo antes de tomar la iniciativa de dar sus opiniones o proponer un plan. Antes de expresar sus ideas o sus preferencias, procura que los demás expresen las suyas: así, al tener en cuenta los deseos de los demás, les resulta más fácil no perder la conexión con ellos.
En cambio, el niño que fracasa en sus relaciones sociales en el aula o en otros ámbitos sufre de una manera que a muchos adultos les resulta difícil comprender (o recordar).
 Pero la cuestión clave no es eso, sino el riesgo de que esa frustración reduzca seriamente sus posibilidades futuras en cuanto a las relaciones humanas y condicione negativamente el desarrollo de su estilo sentimental. Por otra parte, tampoco hay que olvidar que todo esto repercute con facilidad también en su rendimiento académico. 
Por eso, lo que la familia y la escuela puedan hacer para fomentar el talento social de los niños resultará de indudable trascendencia de cara a su futuro.

Por: Alfonso Aguiló Pastrana | Fuente: Conoze.com

PAPA EN SANTA MARTA: LA FE ES UN DON DEL ESPÍRITU SANTO TRANSMITIDO POR LAS MUJERES,


 (RV).- Sobre todo son las mujeres las que transmiten la fe. Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la Capilla de la Casa de Santa Marta al comentar la segunda Carta de San Pablo al discípulo Timoteo.
Son las mamás y las abuelas las que transmiten la fe

Pablo recuerda a Timoteo de dónde proviene su “fe pura”: la ha recibido del Espíritu Santo “a través de la mamá y de la abuela”. “Son las mamás, las abuelas  – afirmó el Papa – quienes transmiten la fe. Y añadió que “una cosa es transmitir la fe y otra es enseñar las cosas de la fe. La fe es un don. La fe no se puede estudiar. Se estudian las cosas de la fe, sí, para comprenderla mejor, pero con el estudio jamás tú llegas a la fe. La fe es un don del Espíritu Santo, es un regalo, que va más allá de toda preparación”. Y es un regalo que pasa a través del “hermoso trabajo de las mamás y de las abuelas, el hermoso trabajo de aquellas mujeres” en una familia, “puede ser también una empleada doméstica, puede ser una tía”, quienes transmiten la fe:

“Mi viene a la mente: ¿pero por qué son principalmente las mujeres las que transmiten la fe? Sencillamente porque aquella que nos ha dado a Jesús es una mujer.  Es el camino elegido por Jesús. Él ha querido tener una madre: el don de la fe pasa por las mujeres, como Jesús por María”.

Custodiar el don de la fe para que no se diluya

“Debemos pensar hoy  – subrayó el Papa –  si las mujeres… tienen esta conciencia del deber, de transmitir la fe”. Pablo invita después a Timoteo a custodiar la fe, el depósito, evitando “las vacías habladurías paganas, las vacías charlas mundanas”. “Todos nosotros – afirmó Francisco – hemos recibido el don de la fe. Debemos custodiarlo, para que al menos no se diluya, para que siga siendo fuerte con el poder del Espíritu Santo que nos lo ha regalado”. Y la fe se custodia reavivando este don de Dios:

“Si nosotros no ponemos atención, cada día, en reavivar este regalo de Dios que es la fe, la fe se debilita, se diluye, termina por ser una cultura: ‘Sí, pero, sí, sí, soy cristiano, sí, sí…’, sólo una cultura. O una gnosis, un conocimiento: ‘Sí, yo conozco bien todas las cosas de la fe, conozco bien el catecismo’. Pero tú, ¿cómo vives tu fe? Y ésta es la importancia de reavivar cada día este don, este regalo: de hacerlo vivo”.

El temor y la vergüenza no hacen crecer la fe

Contrastan “esta fe viva” – dice San Pablo – dos cosas: “El espíritu de timidez y la vergüenza”:

“Dios no nos ha dado un espíritu de temor. El espíritu de timidez va contra el don de la fe, no deja que crezca, que vaya adelante, que sea grande. Y la vergüenza es aquel pecado: ‘Sí, tengo fe, pero la cubro, que no se vea tanto…’. Y un poco de acá, un poco de allá, esa fe, como dicen nuestros antepasados, se vuelve superficial, así. Porque me avergüenzo de vivirla fuertemente. No. Ésta no es la fe: ni timidez, ni vergüenza. ¿Pero qué cosa es? Es un espíritu de fuerza, de caridad y de prudencia. Ésta es la fe”.

La fe no se negocia

El espíritu de la prudencia – explicó el Francisco – es “saber que nosotros no podemos hacer todo lo que queremos”, significa buscar “los caminos, las calles, las maneras” para llevar adelante la fe, pero con prudencia. El Papa concluyó diciendo: “Pidamos al Señor la gracia de tener una fe pura, una fe que no se negocia según las oportunidades que vienen”. Una fe que cada día trato de reavivarla o, al menos, “pido al Espíritu Santo que la reavive y de este modo fructifique grandemente

PUÑOS, CONEJOS Y PRETEXTOS

   La respuesta de un párroco a las preguntas de algunos feligreses jóvenes 'demasiado insistentes ...'
Primero con lo del puño. El grupito ‘pacifista y evangélico’ está escandalizado: “Nosotros somos los que siempre y como sea ponemos la otra mejilla”, dicen. Quizá es verdad… Después la historia de los conejos. Los jóvenes todo tradición (¿pero sabes de qué hablas?), con la medalla de católico perfecto, están heridos y engañados. Pero...

Estas reacciones demuestran sólo ignorancia, chicos. ¿Hemos leído lo que el Papa ha dicho? ¿Hemos tratado de entender? ¿O hemos leído sólo los titulares de periódicos en internet?  Es decir, ¿chismes miserables y para nada inocentes? ¿Algún “ilustre” periodista, un “autodenominado” teólogo?

Claro, el papa Francisco ama la comunicación directa, no se preocupa de ser sutil, especialmente en coloquios informales, pero siempre dice la verdad. No se preocupa de equilibrar cada cosa que dice: es el Papa, habla dentro de un contexto más amplio que es el Magisterio de la Iglesia, que ama y sirve, y dentro de Magisterio personal, que, os recuerdo, es Magisterio petrino.

El juego de los señores de la información, de los vendedores de humo, es precisamente desacreditar el Magisterio, ya sea a quien se oponga, ya sea a quien lo apoya. Apoyan lo que les conviene, deformando todo el sentido. Quieren hacer daño sistemáticamente, es decir, dividir la Iglesia. Divide et impera, como de hecho sucede por desgracia. Y no pocos (también buenos) católicos se prestan al juego. ¡No debemos caer en la trampa!

El papa Francisco conoce bien estos problemas, por eso ha escrito la Evangelii gaudium, la exhortación apostólica que contiene las claves de su modo de hacer y de todas sus afirmaciones. ¡Hay que estudiarla mejor! El Papa quiere evangelizar, llegar a todos, no puede usar siempre un lenguaje especializado y pomposo. Y quiere llamar a todos a la conversión, empezando por sí mismo.

Hasta los padres de muchos hijos --que el Santo Padre aprecia y anima-- necesitan ser llamados a la conversión. Miren un poco… tener hijos en sí no es garantía de nada: en América Latina, y no sólo allí, existe a menudo una irresponsabilidad hacia los hijos, generados y abandonados a sí mismos, “niños de la calle”. El Papa viene de esos lugares, esas situaciones.

Y después, cuatro occidentales que gritan el derecho de insultar impunemente las religiones (¡oh, mira, en particular la nuestra!)... Y en el mismo país, ¡si uno que para un matrimonio es necesario un hombre y una mujer se corre el riesgo de ir a la cárcel! a convertirse, invita Francisco. ¿Cómo no darle razón?

Pero la cuestión es otra. El Papa es amado 'independientemente'. Es el signo visible de la unidad de la Iglesia, es en la tierra Cabeza del Cuerpo de Cristo entre los hombres de nuestro tiempo. En él la Iglesia encuentra unidad, y es universal. Muchas confesiones cristianas no tienen el don del Papa y, dejadme decirlo, se nota. La comunidad se desmorona, la Tradición o se pierde o se momifica, la Iglesia se deteriora.

Santa Catalina, que es Doctora de la Iglesia --por tanto, ¡debemos aprender de ella!-- ha llamado a sus Papas “dulce Cristo en la tierra”. Los suyos eran Gregorio XI y Urbano VI, ambos discutibles y discutidos. Baste pensar que bajo papa Urbano se produjo un cisma grave.. Pero Catalina los ha amado a los dos, los ha apoyado. Si los ha llamado a cumplir su deber, lo hizo porque fue encargada directamente por Cristo, y ella lo ha hecho de forma estrictamente privada, personalmente o con cartas, que se han hecho públicas después de la muerte de la santa y de los Papas. ¡No eran artículos de periódicos!

Frente a Pedro, también si él dijera o hiciera cosas que no nos gustan, tiene sentido sólo el respeto y la gratitud. De otra forma somos perfectos alienados. No se trata de ver quién tiene razón, sino de considerar los roles que Dios ha dado en la Iglesia.

También me pasa a mí que no siempre entiendo enseguida al Papa. Entonces, si se trata de algo importante, me pongo a escuchar con más atención, a leer otras intervenciones sobre el tema, porque no parece sana la idea de que yo tenga toda la verdad católica en el bolsillo y el Papa no. Si comenzara a decir estas cosas, quiero que por favor me lleven a una clínica...

Al final siempre estoy de acuerdo con el Santo Padre. He aprendido a comprender las preocupaciones, también si no siempre eran las mías, así se han convertido también en las mías. Pero, aunque si no fuera así, el Papa es el Papa. ¡Damos gracias al Señor por él, y rezamos por él!
FUENTE: ZENIT. Don Antonio Grappone

   

25 de enero de 2015

"RECEMOS A MARÍA PARA QUE NOS UNA TODOS", EL PAPA EN LA HORA DEL ÁNGELUS

Texto completo de las palabras del Papa en la hora del Ángelus:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio de hoy nos presenta el comienzo de la predicación de Jesús en Galilea. San Marcos subraya que Jesús comenzó a predicar, «después que Juan [el Bautista] fue arrestado» (1,14). Precisamente en el momento en el que la voz profética del Bautista, que anunciaba la venida del Reino de Dios, es silenciada por Herodes, Jesús comienza a recorrer las calles de su tierra para llevar a todos, especialmente a los pobres, «el Evangelio de Dios»(ibíd.). El anuncio de Jesús es similar al de Juan, con la diferencia sustancial de que Jesús ya no indica más otro que está por venir: Jesús es Él mismo el cumplimiento de las promesas, Él mismo la “buena noticia” que hay que creer, recibir y comunicar a los hombres y mujeres de todos los tiempos, para que también ellos confíen a Él su existencia. Jesucristo en persona es la Palabra viva y la Palabra operante en la historia: quien lo escucha y lo sigue entra en el Reino de Dios.

Jesús es el cumplimiento de las promesas divinas porque es Aquel que dona al hombre el Espíritu Santo, el “agua viva” que sacia nuestro corazón inquieto, sediento de vida, de amor, de libertad, de paz: sediento de Dios. ¡Cuántas veces sentimos o hemos sentido, nuestro corazón sediento! Él mismo lo reveló a la mujer samaritana, encontrada en el pozo de Jacob, a quien dijo: «Dame de beber» (Jn. 4,7). Precisamente estas palabras de Cristo, dirigidas a la mujer samaritana, han sido el tema de la actual Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que concluye hoy. Esta tarde, con los fieles de la diócesis de Roma y con los representantes de las diversas Iglesias y Comunidades eclesiales, nos reuniremos en la Basílica de San Pablo Extramuros para rezar intensamente al Señor, de modo que refuerce nuestro compromiso para la plena unidad de todos los cristianos. Es una cosa fea que los cristianos estén divididos. Jesús nos quiere unidos: un solo cuerpo. Nuestros pecados, nuestra historia, nos han dividido y por ello debemos rezar mucho para que el Espíritu Santo nos una de nuevo.

Dios, haciéndose hombre, hizo propia nuestra sed, no sólo del agua material, sino sobre todo, la sed de una vida plena, de una vida libre de la esclavitud del mal y de la muerte. Al mismo tiempo, con su encarnación, Dios ha puesto su sed - porque también Dios tiene sed - su sed en el corazón de un hombre: Jesús de Nazaret. Así, en el corazón de Cristo se encuentran la sed humana y la sed divina. Y el deseo de la unidad de sus discípulos pertenece a esta sed. Lo encontramos expresado en la oración elevada al Padre antes de la Pasión: «Que todos sean uno» (Jn. 17,21). Eso es lo que quería Jesús, la unidad de todos. El diablo - lo sabemos - es el padre de las divisiones, es uno que siempre divide, que siempre hace guerras, hace tanto mal.

¡Que esta sed de Jesús se convierta cada vez más también en nuestra sed! Continuemos, pues, rezando y comprometiéndonos por la plena unidad de los discípulos de Cristo, en la certeza de que Él mismo está a nuestro lado y nos sostiene con la fuerza de su Espíritu para que esta meta se acerque. Y confiamos nuestras oraciones a la materna intercesión de la Virgen María, Madre de Cristo y Madre de la Iglesia para que Ella nos una a todos, como buena Madre. Ángelus domini…


Palabras del Papa después del Ángelus:
Llamamiento por la Paz en Ucrania
Sigo con profunda preocupación la escalada de los combates Ucrania oriental, que siguen causando numerosas víctimas entre la población civil. Mientras aseguro mis oraciones por todos los que sufren, renuevo un apremiante llamamiento para que se reanuden los tentativos de diálogo y se ponga fin a todas las hostilidades.
Ahora continuamos en compañía:
Queridos hermanos y hermanas,
Hoy se celebra la Jornada mundial de los enfermos de Lepra. Expreso mi cercanía a todas las personas que sufren por esta enfermedad, así como a aquellos que cuidan de ellos, y a quienes luchan para eliminar las causas del contagio, es decir, las condiciones de vida no dignas del hombre. ¡Renovamos nuestro compromiso de solidaridad hacia estos hermanos y hermanas!
 Saludo con afecto a todos ustedes, queridos peregrinos venidos de diversas parroquias de Italia y otros países, así como a las asociaciones y grupos escolares.
En particular, saludo a la comunidad filipina de Roma. Queridos, el pueblo filipino es maravilloso, por su fe fuerte y alegre. Que el Señor sostenga siempre también a ustedes que viven lejos de casa. ¡Muchas gracias por su testimonio! Y muchas gracias por todo el bien que hacen aquí, porque ustedes siembran la fe entre nosotros, ustedes dan un bello testimonio de fe. ¡Muchas gracias!
Saludo a los estudiantes de Cuenca, Villafranca de los Barros y Badajoz (España), a los grupos parroquiales de las Islas Baleares y a las jóvenes de Panamá. Saludo a los fieles de Catania, Diamante, y Delianuova y Crespano del Grappa.
Me dirijo ahora a los chicos y chicas de la Acción Católica de Roma. Queridos chicos, también este año, acompañados por el Cardenal Vicario y por Mons. Mansueto, han venido en gran número al finalizar su “Caravana de la Paz”. Les agradezco, y los animo a continuar con alegría el camino cristiano, llevando a todos la paz de Jesús. Ahora escuchamos el mensaje que leerán sus amigos, aquí a mi lado (lectura del Mensaje).
 


LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS ES INSTRUMENTO DE RECONCILIACIÓN PARA EL MUNDO, DIJO EL PAPA

 (RV).- Impulsar el encuentro, el diálogo y la escucha, como nos enseña Jesús, que es paciente y nos ofrece un camino de conversión interior, que nos hace crecer en la caridad y en la verdad. Y nos impulsa a rogar el don de la comunión plena de todos los cristianos, sedientos de paz y fraternidad, para que brille ‘el sagrado misterio de la unidad de la Iglesia’ como signo e instrumento de reconciliación para el mundo entero. Fue la exhortación del Obispo de Roma, que presidió las segundas Vísperas de  la Solemnidad de la Conversión de San Pablo Apóstol, como es tradicional en la basílica papal dedicada al Apóstol de las gentes, culminando así la Semana de oración por la unidad de los cristianos 2015.
Reflexionando sobre el tema de este año, con las palabras de Jesús a la samaritana: ‘Dame de beber’, del Evangelio de San Juan, el Papa Francisco se refirió a las controversias entre los cristianos, heredadas del pasado, e hizo hincapié en la importancia de comprender lo que nos une. Es decir, «la llamada a participar en el misterio del amor del Padre, revelado por el Hijo a través del Espíritu Santo». «Nos necesitamos unos a otros, necesitamos encontrarnos y confrontarnos guiados por el Espíritu Santo, que armoniza la diversidad y supera los conflictos».
Jesús es la fuente de Agua viva que apaga la sed de amor, de justicia y libertad. Y ante una multitud de hombres y mujeres cansados y sedientos, los cristianos estamos llamados a ser evangelizadores: «todos estamos al servicio del único y mismo Evangelio», señaló el Santo Padre, reiterando que Jesús es la fuente de la que brota el agua del Espíritu Santo, es decir, «el amor de Dios derramado en nuestros corazones» (Rm 5,5) el día del Bautismo.
«Queridos hermanos y hermanas, hoy nosotros, que estamos sedientos de paz y fraternidad, invocamos con corazón confiado que el Padre celestial, por medio de Jesucristo, único Sacerdote, y la intercesión de la Virgen María, el apóstol Pablo y todos los santos, nos dé el don de la plena comunión de todos los cristianos, para que pueda brillar «el sagrado misterio de la unidad de la Iglesia» (Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Unitatis redintegratio,  sobre el ecumenismo, 2), como signo e instrumento de reconciliación para el mundo entero».
El Papa se refirió finalmente al ecumenismo de la sangre. En este momento quisiera recordar a todos nuestros mártires perseguidos y asesinados porque son cristianos, dijo.
Con estas palabras concluyó su homilía, en la que dirigió un saludo cordial y fraterno a los respectivos representantes del Patriarcado Ecuménico, del Arzobispo de Canterbury, y a todos los representantes de las diversas Iglesias y Comunidades eclesiales. A los miembros de la Comisión Mixta para el diálogo teológico entre la Iglesia católica y las Iglesias ortodoxas orientales, a los estudiantes del Ecumenical Institute of Bossey y a los jóvenes que se benefician de las becas ofrecidas por el Comité de Colaboración Cultural con las Iglesias ortodoxas, que actúa en el Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.
Sin olvidar a los religiosos y religiosas pertenecientes a diferentes Iglesias y Comunidades eclesiales, que han participado estos días en un encuentro ecuménico, organizado por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, en colaboración con el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, con ocasión del Año de la vida consagrada.