«Es además urgentísimo que se renueve en todos, sacerdotes, religiosos y laicos, la conciencia de la absoluta necesidad de la pastoral familiar como parte integrante de la pastoral de la Iglesia, Madre y Maestra. Repito con convencimiento la llamada contenida en la Familiaris consortio: “...cada Iglesia local y, en concreto, cada comunidad parroquial debe tomar una conciencia más viva de la gracia y de la responsabilidad que recibe del Señor, en orden a la promoción de la pastoral familiar. Los planes de pastoral orgánica, a cualquier nivel, no deben prescindir nunca de tomar en consideración la pastoral de la familia” (n. 70).


19 de junio de 2016

EL PAPA EN EL ÁNGELUS: «SÓLO EN CRISTO ES POSIBLE ENCONTRAR LA PAZ VERDADERA Y EL CUMPLIMIENTO DE TODA ASPIRACIÓN HUMANA»



Texto del Papa Francisco antes de rezar el Ángelus dominical
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
El pasaje evangélico de este domingo (Lc 9,18-24) nos llama una vez más a confrontarnos, por así decir, “cara a cara” con Jesús. En uno de sus raros momentos tranquilos, en el cual se encuentra solo con sus discípulos, Él les pregunta a ellos: «¿Quién dice la gente que soy yo?» (v. 18). Y ellos responden: «Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado» (v. 19). Pues la gente tenía estima por Jesús y lo consideraba un gran profeta, pero aún no eran conscientes de su verdadera identidad, es decir que Él fuera el Mesías, el Hijo de Dios enviado por el Padre para la salvación de todos.
Jesús, entonces, se dirige directamente a los Apóstoles – porque es esto lo que más le interesa – y pregunta:  «Pero ustedes, ¿quién dicen que soy yo?». Enseguida, a nombre de todos, Pedro responde: «Tú eres el Mesías de Dios» (v. 20), es decir: Tú eres el Mesías, el Consagrado de Dios, enviado por Él a salvar su pueblo según la Alianza y la promesa. Así Jesús se da cuenta que los Doce, y en particular Pedro, han recibido del Padre el don de la fe; y por esto inicia a hablar con ellos abiertamente – así dice el Evangelio: “abiertamente” – de aquello que le espera en Jerusalén: «El Hijo del hombre – dice – debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día» (v. 22).
Aquellas mismas preguntas hoy son propuestas a cada uno de nosotros: “¿Quién es Jesús para la gente de nuestro tiempo? Pero la otra es más importante: ¿Quién es Jesús para cada uno de nosotros?”. ¿Para mí, para ti, para ti, para ti, para ti…? ¿Quién es Jesús para cada uno de nosotros? Estamos llamados a hacer de la respuesta de Pedro nuestra respuesta, profesando con alegría que Jesús es el Hijo de Dios, la Palabra eterna del Padre que se ha hecho hombre para redimir la humanidad, vertiendo sobre ella la abundancia de la misericordia divina. El mundo tiene más que nunca necesidad de Cristo, de su salvación, de su amor misericordioso. Muchas personas experimentan un vacío a su alrededor y dentro de sí – tal vez, algunas veces, también nosotros –; otras viven en la inquietud y en la inseguridad a causa de la precariedad y de los conflictos. Todos tenemos necesidad de respuestas adecuadas a nuestras interrogantes, a nuestras preguntas concretas. En Cristo, solo en Él, es posible encontrar la paz verdadera y el cumplimiento de toda humana aspiración. Jesús conoce el corazón del hombre como ningún otro. Por esto lo puede sanar, dándole vida y consolación.
Después de haber concluido el diálogo con los Apóstoles, Jesús se dirige a todos diciendo: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga» (v. 23). No se trata de una cruz ornamental, o ideológica, sino es la cruz de la vida, es la cruz del propio deber, la cruz del sacrificarse por los demás con amor – por los padres, por los hijos, por la familia, por los amigos, también por los enemigos –, la cruz de la disponibilidad a ser solidario con los pobres, a comprometerse por la justicia y la paz. En el asumir esta actitud, estas cruces, siempre se pierde algo. No debemos olvidar jamás que «el que pierda su vida – por Cristo – la salvará» (v. 24). Es perder, para ganar. Y recordemos a tonos nuestros hermanos que todavía hoy ponen en práctica estas palabras de Jesús, ofreciendo su tiempo, su trabajo, sus fatigas e incluso su propia vida para no negar su fe a Cristo. Jesús, mediante su Santo Espíritu, nos dará la fuerza de ir adelante en el camino de la fe y del testimonio: hacer aquello en lo cual creemos; no decir una cosa y hacer otra. Y en este camino siempre está cerca de nosotros y nos precede la Virgen: dejémonos tomar de la mano por ella, cuando atravesamos los momentos más oscuros y difíciles.


18 de junio de 2016

NO PENSAR QUE LAS ORACIONES SEAN “PALABRAS MÁGICAS”



Publicado el 18 jun. 2016
Al rezar al “Padre Nuestro” sentimos su mirada sobre nosotros. Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa de la mañana celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, el 16 de junio. El Santo Padre subrayó que para un cristiano, las oraciones no son “palabras mágicas” y recordó que “Padre” es la palabra que Jesús pronuncia siempre en los momentos fuertes de su vida.

No desperdiciar palabras como los paganos, no pensar que las oraciones sean “palabras mágicas”. El Papa Francisco se inspiró en el Evangelio del día, en el que el Señor enseña la oración del “Padre Nuestro” a sus discípulos, para detenerse en el valor que tiene rezar al Padre en la vida del cristiano. Jesús – dijo el Pontífice-
indica precisamente el espacio de la oración en una palabra “Padre”. Este padre que sabe de qué cosas tenemos necesidad antes de que se lo pidamos.
   

CONVERTIRSE SIGNIFICA CAMBIAR DE RUMBO PARA VOLVER DE NUEVO A DIOS. AUDIENCIA JUBILAR DEL PAPA

Texto completo del papa Francisco en la catequesis de la audiencia jubilar del sábado 18 de junio de 2016
«Queridos hermanos y hermanas.

Jesús después de la Resurrección se apareció diversas veces a los discípulos antes de subir a la gloria del Padre. El párrafo del Evangelio que hemos recién escuchado (Lc 24,45-48) narra una de estas apariciones en las cuales el Señor indica el contenido fundamental de la predicación que los apóstoles deberán ofrecer al mundo. Podemos sintetizarla en dos palabras: ‘conversión’ y ‘perdón de los pecados’. Son dos aspectos que califican la misericordia de Dios que, con amor nos cuida. Hoy tomamos en consideración la conversión.
¿Qué es la conversión? Ella está presente en toda la Biblia, y de manera particular en la predicación de los profetas, que invitan continuamente al pueblo al ‘regresar al Señor’, pidiéndole perdón y cambiando estilo de vida. Convertirse para los profetas significa cambiar de dirección de marcha y dirigirse de nuevo al Señor, teniendo la seguridad que Él nos ama y su amor es siempre fiel. ¡Volver al Señor!
Jesús hizo de la conversión la primera palabra de su predicación: ‘Conviértanse y crean en el Evangelio’. (Mc 1,15). O sea, miren hacia y vuelvan atrás, esto es convertirse. Es con este anuncio que Él se presenta al pueblo, pidiéndole que reciba su palabra como la última y definitiva que el Padre dirige a la humanidad. (cfr Mc 12,1-11).
Sobre la predicación de los profetas, Jesús insiste aún más en la dimensión interior de la conversión. En ella de hecho toda la persona está involucrada, corazón y mente, para volverse una criatura nueva, una persona nueva. Cambiar el corazón y que uno se renueve.
Cuando Jesús llama a la conversión no se erige juez de las personas, sino lo parte estando cercano, del hecho de compartir la condición humana, y por lo tanto la calle, la casa, el comedor… La misericordia hacia quienes tenían necesidad de cambiar de vida se realiza con su presencia amable, para involucrar a cada uno en su historia de salvación. Y Jesús persuadía a la gente con amabilidad, con amor.
Y con este comportamiento Jesús tocaba la profundidad de los corazones de las personas y estos se sentían atraídos por el amor de Dios y empujados a cambiar vida. Por ejemplo, las conversiones de Mateo (cfr Mt 9,9-13) y de Zaqueo (cfr Lc 19,1-10) se realizaron justamente de esta manera, porque se habían sentidos amados por Jesús, y a través de Él, por el Padre.
La verdadera conversión se realiza cuando recibimos el don de la gracia y un claro señal de su autenticidad es que nos damos cuenta de las necesidades de los hermanos y estamos listos a ir a su encuentro.
Queridos hermanos y hermanas, cuántas veces también nosotros sentimos la exigencia de un cambio que tome a nuestra persona por entero. Pero cuántas veces nos decimos a nosotros mismos: ‘tengo que cambiar y no puedo seguir así. Mi vida en este camino no dará frutos, será una vida inútil y no seré feliz’. Cuántas veces nos vienen estos pensamientos, cuántas veces…
Jesús con la mano extendida nos dice ven, ven a mi, que el trabajo lo hago yo. Yo te cambiaré el corazón, te cambiaré la vida, te haré feliz.
¿Pero creemos esto o no?, ¿qué piensan, creen en esto o no? (aplausos…) Menos aplausos y más voz, ¿creen o no creen? (respuesta coral, Sí…). Es así, es Jesús que está con nosotros y nos invita a cambiar de vida. Y es él con el Espíritu Santo que siembra esta inquietud que nos invita a cambiar vida y ser un poco mejor.
Sigamos por lo tanto esta invitación del Señor y no opongamos resistencias, porque solamente si nos abrimos a su misericordia, encontraremos la verdadera vida y la verdadera alegría. Solamente hay que abrir bien la puerta y él hace el resto, él hace todo. Pero hay que abrir el corazón para que nos pueda curar y llevarnos hacia adelante. Y les aseguro que seremos más felices. Gracias».
“Abrirnos a la misericordia de Dios nos dará la verdadera alegría del corazón” Palabras del santo padre en español
Queridos hermanos y hermanas, Jesús se manifestó después de su resurrección varias veces a sus discípulos y les indicó que la predicación se debía centrar en el “perdón de los pecados” y en la “conversión”. Esta última, la conversión, está presente en toda la Sagrada Escritura. Para los profetas, convertirse significa cambiar de rumbo para volver de nuevo a Dios. También Jesús predicó la conversión y lo hacía desde la cercanía con los pecadores y necesitados; de ese modo les manifestaba el amor de Dios. Todos se sentían amados por el Padre a través de él y llamados a cambiar vida.
La auténtica conversión se produce cuando experimentamos en nosotros el amor de Dios y acogemos el don de su misericordia; y un signo claro de que la conversión es auténtica es cuando caemos en la cuenta de las necesidades del prójimo y salimos a su encuentro para ayudarle
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Que el Señor Jesús nos conceda la gracia de la auténtica conversión de nuestra vida. Si nos abrimos a la misericordia de Dios, encontraremos la verdadera alegría del corazón. Muchas gracias.
(GM - RV)


PAPA FRANCISCO: IGLESIA Y LAICOS EN SALIDA, MISERICORDIA Y SERVICIO A FAMILIA Y VIDA

(RV).- Laicos, familia y vida. «Iglesia en salida – laicado en salida», mirando con renovada esperanza al futuro y dando gracias al Señor por el servicio y apostolado desarrollado en casi medio siglo, cumpliendo el mandato del Concilio Vaticano II. Son algunas de las exhortaciones del Papa Francisco, al recibir a los participantes en la Plenaria del Pontificio Consejo para los Laicos.
Con su cordial bienvenida, el Papa recordó que, como ya anunció, este Consejo «asumirá una nueva fisonomía. Se trata de la conclusión de una etapa importante y de la apertura de una nueva, para el Dicasterio de la Curia Romana, que ha acompañado la vida, la maduración y las transformaciones del laicado católico, desde el Concilio Vaticano II hasta hoy».
Destacando el importante servicio desarrollado por el Dicasterio - que el beato Pablo VI no dudó en calificar como «uno de los mejores frutos del Concilio Vaticano II» - el Papa Bergoglio se refirió, entre otros importantes logros, al acompañamiento de tantos movimientos y comunidades nuevas con gran impulso misionero, al papel de la mujer en la Iglesia, a las Jornadas Mundiales de la Juventud, que creó san Juan Pablo II. Y, agradeciendo al Señor por los abundantes frutos recibidos, exhortó a acoger con esperanza la reforma de la Curia Romana:
«A la luz del camino recorrido, es hora de mirar nuevamente con esperanza al futuro. Queda aún mucho por hacer, ampliando los horizontes y recogiendo los nuevos desafíos que la realidad nos presenta. De aquí nace el proyecto de reforma de la Curia, en particular la unión de vuestro Dicasterio con el Pontificio Consejo para la Familia, en conexión con la Academia para la Vida. Los invito, por lo tanto a acoger esta reforma, que los verá implicados, como signo de valorización y de estima por el trabajo que desarrollan y como signo de renovada confianza en la vocación y misión de los laicos en la Iglesia de hoy. El nuevo Dicasterio que nacerá tendrá como ‘timón’, para proseguir su navegación, por un lado la Christifideles laici y, por otro, la Evangelii gaudiumy la Amoris laetitia, teniendo como campos privilegiados de trabajo la familia y la defensa de la vida».
«En este particular momento histórico y en el contexto del Jubileo de la Misericordia, la Iglesia está llamada a tomar cada vez más conciencia de la necesidad de ser «la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas» (Exhortación Apostólica Evangelii gaudium, 47). De ser Iglesia en permanente salida, ‘comunidad evangelizadora’, que sabe adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos» (ibid 24)», reiteró el Papa Francisco, con una propuesta:
«Quisiera proponerles, como horizonte de referencia para su futuro inmediato, un binomio que se podría formular así: ‘Iglesia en salida – laicado en salida’. Así pues, también ustedes levanten la mirada, miren ‘fuera’, a los muchos ‘lejanos’ de nuestro mundo, a las tantas familias en dificultad y necesitadas de misericordia, a los tantos campos de apostolado aún por explorar, a los numerosos laicos con corazón bueno y generosos, que con gusto pondrían al servicio del Evangelio, sus energías, su tiempo, sus capacidades, si se les implicara, valorizara y acompañara con afecto y de dicción, de parte de los pastores y de las instituciones eclesiásticas. Tenemos necesidad de laicos bien formados, animados por una fe escueta y límpida, cuya vida ha sido tocada por el encuentro personal y misericordioso con el amor de Cristo Jesús».
«Es el momento en que los jóvenes tienen necesidad de los sueños de los ancianos: en esta cultura del descarte, no nos acostumbremos a descartar a los ancianos. Animémoslos para que sueñen, para que como dice el profeta Joel, tengan sueños, aquella capacidad de soñar que nos dé la fuerza de nuevas visiones apostólicas», pidió el Obispo de Roma.
Y, renovando su agradecimiento, el Papa Francisco los alentó a abrirse «con docilidad y humildad a las novedades de Dios», «como hizo María, nuestra madre y maestra en la fe».


ANA MARÍA MONTERO, ESTRELLA DE LA CNN, SOBRE SU HIJA DOWN: «CADA VIDA ES ETERNAMENTE VALIOSA»


Ana María Montero es una de las presentadoras estrella de la CNN en español. Se incorporó a la cadena en 1997 y por el plató de su programa en Hollywood, Escenario, pasaron durante años las principales figuras mundiales del cine y la música.

Nacida en Atlanta (Georgia), desde hace cinco años vive en Zúrich (Suiza), con su marido, Fadri Casty, y con sus dos hijas, Isabella y Madlaina, nacida con síndrome de Down. Ha hecho un paréntesis en su carrera para cuidar de su familia. Sobre ella y sobre ser madre habló recientemente con su amiga Nunu para el Blog de Los Ángeles.

"En mi última escapada a Europa, necesitaba darle un abrazo a Ana María después de varios años de no vernos, mamá coraje de sus dos tesoros más preciados: el torbellino de Isabella, y la muñequita, toda sonrisotas, de Madlaina, que nació con síndrome de Down hace poco más de un año", introduce Nunu: "Salimos a cenar solas por la noche para recordar viejos tiempos. Apenas pudimos contener las lágrimas cuando conversamos acerca de ciertas profundidades insondables de la vida, especialmente al recordar los momentos del difícil embarazo que vivió a causa de esa niña por la que casi nadie apostaba que llegaría a ver la luz, que batalló en su vientre desde el quinto mes por mantenerse viva, a quien al nacer su mamá decidió bautizar con un segundo nombre: Valentina, para poder decirle así al referirse a ella: Madlaina La Valiente".

 Tienes dos hijas como dos soles… ¿Qué ha significado para ti la maternidad? ¿Qué has aprendido de ella?

– ¡Uff! Por donde empiezo… Sí, son mis soles, en eso tienes razón. Cuando tengo días (y los tengo) en que no entiendo nada y cuestiono todo, sólo tengo que fijarme en ellas y es como si se me aclarara la vista…


»He aprendido, desde luego, lo que significa tener paciencia. Y estar presente, no sólo físicamente, sino mentalmente: desde que nace tu primer hijo, eres mamá 24 horas al día, no es como que puedas desconectar y decir ¡ya! basta por hoy, no, tus hijos te necesitan… Sobre todo, cuando son tan pequeñas como las mías.

»Aprendes a ser más creativa: te conviertes en la “crisis manager number one” mientras tratas de mantener el tipo con una sonrisa… Y creo, de manera egoísta, que estoy aprendiendo a verme como me ven ellas y a amarme a mí misma como ellas lo hacen: de manera incondicional.


– Ser mamá, ¿siempre lo soñaste?

– La maternidad para mí es un camino que siempre soñé que caminaría. Al principio, pensé que lo viviría más joven… Es decir, que con veinticinco años ya estaría casada y tendría tres hijos, pero fue como si Dios me hubiese tomado de la mano y me hubiese dicho no, todavía no. Primero nos vamos por aquí. Y me llevo a CNN En Español, donde en lugar de ser esposa y mamá joven, me convertí en presentadora de televisión.

»En ese pequeño desvío, ja ja, pasaron veinte años, pero al final pude retomar mi sueño y creo que con mucha más sabiduría y experiencia que la que hubiera podido aportar que cuando tenía veinte… Y, realmente, es la faceta que a mí en lo personal me faltaba para poder seguir realizándome en la vida. Todo lo que he aprendido con mis hijas y todo lo que seguiré aprendiendo, me ayuda a seguir creciendo como ser humano y, ¡ensanchándome cada vez más el corazón!
– ¿Se parece la maternidad a lo que imaginabas de niña?
– No, nunca me hubiese podido imaginar lo que me esperaba. Es imposible hacerlo hasta que lo vives. ¡Eres responsable de la vida de otro ser humano! Es una gravedad que jamás podrías imaginarte cuando jugabas a las muñecas. Pero eso sí, tampoco el impresionante sentimiento que te produce verlas aprender algo nuevo, sonreír, crecer día a día… El poder llegar a querer tanto a una persona, eso nunca me lo imaginé. Es duro a veces, sacrificado siempre, pero también divertido y enriquecedor.

– Madlaina Valentina es todas sonrisas y amor.


– Sí, lo es… Es una niña muy cariñosa, mimosa, tranquila… Y que duerme bien. ¡Eso también contribuye mucho a que sea feliz! –exclama riendo-. La queremos a rabiar y me gustaría pensar que eso ella lo refleja también.


– Cuando el médico te dijo que la niña nacería con problemas en el quinto mes de embarazo, fue un momento muy difícil para ti.
– Es curioso… Cuando la tengo delante de mí, la miro a los ojos y me río tanto con ella, es difícil acordarme del por qué lo pasé tan mal… Porque está claro que sí lo pasé muy mal, vamos… De ¡ábrete tierra y trágame! Que te digan  los médicos de pronto que tu embarazo viene mal, que lo más probable es que la vida de tu bebé no llegue a término y no sobreviva y que, si lo hace, no sólo tendrá Trisomia 21 (síndrome de Down) sino que además, lo más probable es que nazca con muchos más problemas terribles… Sinceramente, en ese momento, como madre estás viviendo tu peor pesadilla… En tierra extranjera, con mi mamá, mis hermanos, ¡todos tan lejos! Fue muy, muy fuerte.

– ¿Alguna vez se cruzó por tu mente la idea de interrumpir el embarazo?
– Me dieron la opción… Estaba ya en el límite del tiempo en el que era “legal” abortar aquí y para muchos, de cierta forma, era comprensible que lo hiciera… A pesar de que uno diga de este agua jamás beberé y que nunca sería una opción para mí, el miedo te nubla la mente… El si pudiésemos ‘borrar’ todo esto e intentarlo de nuevo, tener una segunda oportunidad… Qué gran tentación. Pero no fui capaz… En el fondo de mi corazón, sabía que nunca lo haría…

»Y en esos momentos de desolación y oscuridad ante lo desconocido, sentí una compasión enorme por todas aquellas mujeres que, alguna vez en su vida, se habían enfrentado a la misma situación que yo y habían decidido terminar su embarazo. Ese miedo, esa incertidumbre es completamente abrumadora y es normal y natural que el primer impulso sea querer escapar. Pero la formación que me dieron mis padres, el saber que cada vida es única y eternamente valiosa, que nadie es el dueño de la vida de nadie, mis creencias, mi fe, mi forma de ver la vida… Todo se aunó en ese momento y ahí encontré todo el valor que necesitaba.


»Cuando el pediatra, uno que no conocía, me vino a ver a mi cama de hospital, fue como si Dios me hubiera mandado un ángel. Como todos, me preguntó que qué había decidido hacer, y le dije que seguiría adelante con el embarazo. Pensé que se iba a llevar las manos a la cabeza, pero nunca se me olvidará la expresión de su cara: sus ojos se iluminaron con una luz asombrosa, sonrió de oreja a oreja, me felicitó con una alegría inmensa y me confesó que se alegraba infinito de que le diera una oportunidad a mi hija… También me dijo que no me preocupara de nada, que si naciera antes, él la atendería. Nunca le olvidaré.

»Ese momento fue muy importante para mí, el sentir que tenía un aliado… ¡Me felicitó por mi embarazo, cuando yo casi había olvidado el milagro que sucedía en mi vientre! Fue muy reconfortante… Y efectivamente, él la recibió cuando llegó tres meses más tarde y fue su primer pediatra.

»También quisiera añadir que nació con el corazón casi perfecto, no necesitó de oxígeno para respirar, nada de todo el panorama desalentador que me habían contado. Lo único a lo que tuvieron que ayudarle, fue a alimentarse porque estaba demasiado débil y cansada y prefería dormir antes que comer… Pero vamos, eso también a las dos semanas se resolvió y nos la llevamos a casa.

– ¿Cuáles son tus miedos respecto a Madlaina y qué haces para superarlos?

– Como, gracias a Dios, no padece de problemas de salud más allá del síndrome de Down, por el momento estamos tranquilos. Puede que desarrolle otras cosas a medida que vaya creciendo, pero por ahora está bien. Come, duerme, ríe, llora, oye bien, ve bien, se sienta sola, empezó ya a gatear por todos lados… En fin, parece ir de acuerdo con el medio año de retraso que suelen tener los niños con trisomía 21.

»Mis miedos son más de cara al futuro… ¿Cómo será su vida?, ¿cómo llevará el colegio?, ¿la adolescencia?, ¿el amor?… ¿Podrá tener hijos? ¿Cómo la tratará el mundo? ¿Sufrirá mucho? ¿Poco? ¿La sabremos apoyar lo suficiente? ¿Estaremos haciendo todo lo posible? Trato de no pensarlo más de la cuenta, me volvería loca…

»En eso los niños, sobre todo cuando vienen con ‘special needs’ [necesidades especiales], son un recordatorio constante de esa gran verdad que dice que lo más importante es vivir el momento con tus cinco sentidos.

– ¿Qué sentiste cuando la pusieron en tus brazos por primera vez?


– ¡Tantas emociones! Pero sobre todo, una inmensa gratitud, porque finalmente la tenía conmigo, en mis brazos, y con síndrome y todo, se veía perfecta. Un angelito…


– Y ahora, cuando la miras…
– ¡Me derrito de amor! Vamos, ¡me quedo hecha un charco! Es difícil de describir, es como si se me expandiera el corazón tanto que temo que se me vaya a escapar del pecho. Y me pasa lo mismo con la mayor… Es increíble que se pueda querer tanto a otro ser humano. Cuando miro a la peque entre mis brazos, ella sonríe y yo le sonrío y así estamos, todo el día sonriéndonos la una a la otra, ja ja… Y me la como a besos, claro.

– Isabella, ¿sabe que su hermanita tiene necesidades especiales? ¿Has hablado de eso con ella?
– No todavía… Recién cumplió cinco y la bebé, uno. Hasta ahora, no ha habido gran diferencia entre Madlaina y otros bebés de su edad, por lo que Isabella no pregunta. Pero sí, creo que en los próximos meses será un tema que tendremos que abordar.


Fuente: Religión en libertad
Pincha aquí para leer la entrevista en su integridad.


17 de junio de 2016

EL DOCTOR MORÍN, CULPABLE: POR PRIMERA VEZ EN EL S. XXI, LA JUSTICIA ESPAÑOLA CONDENA A UN ABORTISTA

17 junio 2016
Desde que en 2004 el Sunday Telegraph publicó el primer reportaje con una periodista infiltrada en la clínica barcelonesa de abortos del doctor Carlos Morín hasta que finalmente se ha producido la sentencia han pasado 12 años. 

Pero el resultado ha sido que por primera vez en el siglo XXI un empresario abortista y un cómplice, psicólogo que falseaba los dictámenes de "riesgo psíquico para la salud de la mujer", han sido condenados por la justicia española. Para leer toda la sentencia AQUÍ 



TRES IMÁGENES PARA LEER "AMORIS LAETITIA"



“Acoger, acompañar, discernir e integrar”. En estos cuatro verbos el Papa Francisco sintetizó su receta para la pastoral de la familia, sobre la que el Santo Padre volvió a hablar – y durante más de una hora – al inaugurar la tarde del tercer jueves de junio en la Basílica de San Juan de Letrán, el Congreso de su diócesis sobre el tema: “La alegría del amor: el camino de las familias en Roma a la luz de la exhortación apostólica Amoris letitia”.
“Tres imágenes bíblicas. Tres imágenes para leer “Amoris laetitia”: la vida de cada persona, la vida de cada familia debe ser tratada con mucho respeto y mucho cuidado. Especialmente cuando reflexionamos sobre estas cosas. Segundo: estemos atentos a no realizar una pastoral de guetos y para guetos y tercero demos voz a los ancianos