«Es además urgentísimo que se renueve en todos, sacerdotes, religiosos y laicos, la conciencia de la absoluta necesidad de la pastoral familiar como parte integrante de la pastoral de la Iglesia, Madre y Maestra. Repito con convencimiento la llamada contenida en la Familiaris consortio: “...cada Iglesia local y, en concreto, cada comunidad parroquial debe tomar una conciencia más viva de la gracia y de la responsabilidad que recibe del Señor, en orden a la promoción de la pastoral familiar. Los planes de pastoral orgánica, a cualquier nivel, no deben prescindir nunca de tomar en consideración la pastoral de la familia” (n. 70).


29 de junio de 2015

MARÍA, PEDRO Y PABLO: SON NUESTROS COMPAÑEROS DE VIAJE EN LA BÚSQUEDA DE DIOS

(RV).- El Papa Francisco saludó de modo particular a los fieles de su diócesis a la hora del Ángelus de la solemnidad de santos Apóstoles Pedro y Pablo, Patronos de Roma. El Santo Padre recordó que si bien se trata de una solemnidad de la Iglesia universal, en la Ciudad Eterna se la vive con especial alegría, en reconocimiento al testimonio sellado con la sangre de estas dos columnas que vinieron desde lejos para anunciar el Evangelio a costa de su vida.
Tras recordar que la gloriosa herencia de estos dos Apóstoles es motivo de orgullo espiritual para Roma, Francisco afirmó que también es una llamada a vivir las virtudes cristianas, de modo particular la fe y la caridad. Y añadió que María – a la que se la invoca de modo especial como Salus Populi Romani –  junto con Pedro y Pablo, son nuestros compañeros de viaje en la búsqueda de Dios. Son – dijo – nuestras guías en el camino de la fe y de la santidad.
El Obispo de Roma recordó asimismo que durante la celebración Eucarística de la mañana en la Basílica de San Pedro, bendijo los Palios de los Arzobispos Metropolitanos nombrados en el último año. Por esta razón renovó sus saludos y felicitaciones a todos ellos, con sus familiares y cuantos los acompañaron, manifestando su deseo de que el Palio, además de acrecentar los lazos de comunión con la Sede de Pedro, sea un aliciente para un servicio cada vez más generoso a las personas encomendadas a su celo pastoral.
Además, Francisco destacó que durante la liturgia tuvo el gusto de saludar a los Miembros de la Delegación que viajó  a Roma en nombre del Patriarca Ecuménico Bartolomé I, que cada año participa en esta fiesta de los santos Pedro y Pablo. Y afirmó que su presencia es signo de los vínculos fraternos existentes entre nuestras Iglesias, por lo que invitó a rezar para que se refuerce entre nosotros el camino de la unidad.
Antes de invocar a la Madre de Dios, el Papa Bergoglio dijo la oración en este día es sobre todo por la ciudad de Roma, por su bienestar espiritual y material, para que la gracia divina sostenga a todo el pueblo romano, a fin de que viva en plenitud la fe cristiana, que testimoniaron con intrépido ardor los santos Pedro y Pablo.
Y en sus saludos a los numerosos fieles y peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro, el Papa felicitó a los artistas que realizaron un hermoso adorno floral, al igual que a quienes organizaron un tradicional espectáculo pirotécnico que tendrá lugar esta noche en Castel Sant’Angelo, cuya recaudación sostendrá una iniciativa caritativa en Tierra Santa y en los países de Oriente Medio.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
Texto de las palabras del Papa Francisco a la hora del Ángelus:
Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días!
Como saben, la Iglesia universal celebra hoy la solemnidad de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, pero se la vive con una alegría especial en la Iglesia de Roma, porque en su testimonio, sellado con la sangre, tiene sus propios cimientos. Roma siente especial afecto y reconocimiento por estos hombres de Dios, que vinieron de una tierra lejana a anunciar, a costa de su vida, aquel Evangelio de Cristo al que se había dedicado totalmente.
La gloriosa herencia de estos dos Apóstoles es motivo de orgullo espiritual para Roma y, al mismo tiempo, es una llamada a vivir las virtudes cristianas, de modo particular la fe y la caridad: la fe en Jesús cual Mesías e Hijo de Dios, que Pedro profesó primero y que Pablo anunció a la gente; y la caridad, que che esta Iglesia está llamada a servir con horizonte universal.
En la oración del Ángelus, en el recuerdo de los santos Pedro y Pablo, asociamos el de María, imagen viva de la Iglesia, esposa de Cristo, que los dos Apóstoles “fecundaron con su sangre” (Antífona de ingreso de la Misa del día).
Pedro conoció personalmente a María y en su diálogo con ella, especialmente en los días que precedieron Pentecostés (Cfr. Hch 1, 14), pudo profundizar el conocimiento del misterio de Cristo. Pablo, al anunciar el cumplimiento del designio salvífico “en la plenitud de los tiempos”, no dejó de recordar a la “mujer” de la que el Hijo de Dios había nacido en el tiempo (Cfr. Ga 4, 4).
En la evangelización de los dos Apóstoles aquí, en Roma, también están las raíces de la profunda y secular devoción de los romanos a la Virgen, invocada especialmente come Salus Populi Romani.
María, Pedro y Pablo: son nuestros compañeros de viaje en la búsqueda de Dios; son nuestras guías en el camino de la fe y de la santidad; ellos nos impulsan hacia Jesús, para hacer todo lo que Él nos pide. Invoquemos su ayuda a fin de que nuestro corazón esté siempre abierto a las sugerencias del Espíritu Santo y al encuentro con los hermanos.
En la celebración Eucarística, que tuvo lugar esta mañana en la Basílica de San Pedro, he bendecido los Palios de los Arzobispos Metropolitanos nombrados en el último año, procedentes de varias partes del mundo. Renuevo mi saludo y mis felicitaciones a ellos, a sus familiares y a cuantos los acompañan en esta significativa circunstancia, y deseo que el Palio, además de acrecentar los lazos de comunión con la Sede de Pedro, sea un aliciente para un servicio cada vez más generoso a las personas encomendadas a su cuidado pastoral.
En la misma liturgia, tuve el placer de saludar a los Miembros de la Delegación que ha venido a Roma en nombre del Patriarca Ecuménico, el amadísimo hermano Bartolomé I, para participar, como cada año, en la fiesta de los santos Pedro y Pablo. También esta presencia es signo de los vínculos fraternos existentes entre nuestras Iglesias. Recemos para que se refuerce entre nosotros el camino de la unidad.
Nuestra oración hoy es sobre todo por la ciudad de Roma, por su bienestar espiritual y material, para que la gracia divina sostenga a todo el pueblo romano, a fin de que viva en plenitud la fe cristiana, que testimoniaron con intrépido ardor los santos Pedro y Pablo. Que interceda por nosotros la Santísima Virgen, Reina de los Apóstoles.
Después de rezar a la Madre de Dios, el Papa dijo:
Queridos hermanos y hermanas:
Los saludo a todos ustedes, a las familias, parroquias, asociaciones procedentes de Italia y de tantas partes del mundo. Pero sobre todo hoy ¡saludo a los fieles de Roma, en la fiesta de los Santos Patronos de la Ciudad!
Saludo a los estudiantes de algunas escuelas católicas de Estados Unidos de América y de Escocia.
Me congratulo con los artistas que han realizado un gran y bello adorno floral, allí, y agradezco a la “Pro Loco” de Roma por haberlo organizado. Muchas gracias.
Felicitaciones también por el tradicional espectáculo pirotécnico que tendrá lugar esta noche en Castel Sant’Angelo, cuya recaudación sostendrá una iniciativa caritativa en Tierra Santa y en los países de Oriente Medio.
La semana próxima, del 5 al 13 de julio, parto hacia Ecuador, Bolivia y Paraguay. Les pido a todos ustedes que me acompañen con la oración, a fin de que el Señor bendiga este viaje al continente de América Latina tan querido para mí, como se pueden imaginar. Expreso a la querida población de Ecuador, de Bolivia y de Paraguay mi alegría por encontrarme en su casa, y les pido a ustedes, de manera especial, que recen por mí y por este viaje, a fin de que la Virgen María nos dé la gracia de acompañarnos a todos con su materna protección.
A todos ustedes les deseo buena fiesta. Por favor, no se olviden de rezar por mí. Buen almuerzo y hasta la vista.



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