«Es además urgentísimo que se renueve en todos, sacerdotes, religiosos y laicos, la conciencia de la absoluta necesidad de la pastoral familiar como parte integrante de la pastoral de la Iglesia, Madre y Maestra. Repito con convencimiento la llamada contenida en la Familiaris consortio: “...cada Iglesia local y, en concreto, cada comunidad parroquial debe tomar una conciencia más viva de la gracia y de la responsabilidad que recibe del Señor, en orden a la promoción de la pastoral familiar. Los planes de pastoral orgánica, a cualquier nivel, no deben prescindir nunca de tomar en consideración la pastoral de la familia” (n. 70).


10 de mayo de 2014

EL PAPA FRANCISCO A LAS AGENCIAS DE LA ONU

Ante la cultura del descarte, de la exclusión y de la muerte, promover una verdadera movilización ética mundial, 

Desafiar todas las formas de injusticia e impulsar un ideal común de fraternidad y solidaridad en especial con los más pobres, fue la invitación del Papa Francisco a los participantes en el Encuentro de la Junta de los Jefes Ejecutivos de Naciones Unidas, encabezados por el Secretrario General Ban Ki-moon, a los que recibió en la Sala del Consistorio. “No deja de ser significativo que este encuentro se realice pocos días después de la solemne canonización de mis predecesores, los Papas santos Juan XXIII y Juan Pablo II. Ellos nos inspiran con su pasión por el desarrollo integral de la persona humana y por el entendimiento entre los pueblos”, destacó el Obispo de Roma. El Papa hizo hincapié en la validez del trabajo de coordinación de esta Junta que “no debe perder de vista lo que los pueblos merecen y no se debe conformar nunca con los resultados obtenidos sino empeñarse cada vez más”. Y afirmó que, en el caso de la organización política y económica mundial, lo que falta es mucho, ya que parte importante de la humanidad continúa excluida de los beneficios del progreso y relegada a seres de segunda categoría: 

«Se trata, en particular, de desafiar todas las formas de injusticia, oponiéndose a la “economía de la exclusión”, a la “cultura del descarte” y a la “cultura de la muerte”, que, por desgracia, podrían convertirse en una mentalidad pasivamente aceptada».

Francisco tomó el episodio del Evangelio de San Lucas que habla del encuentro del publicano con el rico Zaqueo quien, gracias a la mirada de Jesús, optó radicalmente por el compartir y la justicia: 

«Éste es el espíritu que debería estar en el origen y en el fin de toda acción política y económica. La mirada, muchas veces sin voz, de esa parte de la humanidad descartada, dejada atrás, tiene que remover la conciencia de los operadores políticos y económicos y llevarles a decisiones magnánimas y valientes, que tengan resultados inmediatos, como aquella decisión de Zaqueo. ¿Guía este espíritu de solidaridad y condivisión todos nuestros pensamientos y acciones?»

Por encima de los sistemas y las teorías económicas - dijo el Obispo de Roma - se debe promover una apertura generosa, eficaz y concreta a las necesidades de los demás: 

«Jesús no pide a Zaqueo que cambie de trabajo ni denuncia su actividad comercial, sólo lo mueve a poner todo, libremente, pero inmediatamente y sin discusiones, al servicio de los hombres. Por eso, me atrevo a afirmar, siguiendo a mis predecesores que el progreso económico y social equitativo solo se puede obtener uniendo las capacidades científicas y técnicas con un empeño solidario constante, acompañado de una gratuidad generosa y desinteresada a todos los niveles».

Alentándolos a proseguir en su trabajo el Papa los invitó a una verdadera movilización ética mundial, con especial atención a los más necesitados: 

«Les invito a promover juntos una verdadera movilización ética mundial que, más allá de cualquier diferencia de credo o de opiniones políticas, difunda y aplique un ideal común de fraternidad y solidaridad, especialmente con los más pobres y excluidos».
Fuente: RV

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